Introduce en tu vida el mundo XXX

Como ya hemos dicho, el sexo es una parte fundamental de la vida humana; disfrutar de él es lo que nos diferencia de otros seres vivos, que sólo tienen instintos sexuales a la hora de la reproducción. Por suerte, nosotros no somos así, gozamos del sexo como un tipo más de relación social, y lo convierte en la mejor de las formas de unión.

Por eso, en Psicosocialart.es pensamos que hay que cuidar mucho ese aspecto de nuestra vida. Ya en el anterior post dimos algunas claves, y quiero ahora incidir en una de ellas que todavía está sujeta a muchos prejuicios: el mundo del porno y de los vídeos X online.

Si la pornografía se inventó, no hay duda de que por algo sería; y no lo digo porque la historia no esté llena de inventos inútiles, sino porque precisamente ése ha llegado hasta nuestros días, y además bastante reforzado. Pero no pensemos que es algo del hombre actual, porque en las antiguas culturas egipcias, griegas y romanas, existían una gran cantidad de imágenes pornográficas, que adornaban baños, patios interiores y hasta algunos templos. Entonces, ¿por qué tantos tabúes en relación a ella?

Podríamos hablar de algunas religiones que han perdurado hasta nuestros días, y no nos faltaría razón, pero sin duda debe haber algo más. De hecho, son algunos aspectos culturales de las religiones los que hacen realidad algunas fantasías de lo más morbosas, pero que no somos capaces de nombrar en voz alta: el porno cristiano, sexo con monjas o con curas; el porno árabe, con mujeres “liberales”, entre comillas; y otras características clásicas de otras religiones, como chamanes, druidas, diosas o anacoretas.

¿Por qué se nos hace tan difícil reconocer que nos gusta consumir pornografía? ¿Acaso eso nos convierte en unos degenerados? No lo creo, y al parecer, es precisamente la falta de sexo sano, tanto físico como mental, lo que nos puede convertir en unos degenerados. Reconocer que nos gusta ver follar a una mujer hermosa como por ejemplo Little Caprice no creo que sea señal de nada malo; pero si lo niegas para parecer virtuoso, pero en el fondo estás obsesionado con ello, entonces sí que tienes un problema.

Cierto que muchos hombres no aceptan su gusto por el porno por no querer aparecer antes sus parejas como unos salidos, pero ¿es que acaso no es eso lo que quieren en realidad, tener sexo con ellas? Y sus mujeres, ¿acaso lo desean menos? Es un clásico que a las féminas no les apasiona el porno como a los hombres, pero ¿es eso así en realidad? ¿Acaso no se excitan si piensan en que sus hombres las follan y les dejan un regalito en forma de corridas internas? ¿Y no las pone eso calientes y al borde de un squirting xxx?

Últimamente, en el porno online se abarcan algunas categorías que quizá no sean del gusto de todos; me refiero a aquellos vídeos o fotos xxx donde aparecen abuelas, mujeres gordas, o relaciones incestuosas. Pero ante todo hay que tener clara una cosa: sólo hay que tomar de la pornografía aquello que nos gusta y nos hace sentir bien. Por lo tanto, si las relaciones de una madre con su hijo, por poner un ejemplo, no son de nuestro agrado, siempre podremos pasar a otra cosa sin ningún problema, y dejar ese tema para aquellos a los que les guste y gocen de él.

Sinceridad en la parejaLo más importante, como ya indicamos, es ser sincero con nuestra pareja, seamos hombres o mujeres, y confesarnos abiertamente nuestros gustos y aficiones sexuales. Y si una de esas aficiones es consumir material pornográfico, no debemos esconderlo ni sentirnos avergonzados por ello. Es más, confesarlo abiertamente quizá nos dé más puntos de lo que pensamos con nuestra media naranja, que verá que no le escondemos nada y que somos maduros para hacernos cargos de nuestros gustos y de la relación que mantenemos.

Poned todo esto en común como una pareja responsable y sana, y seguro que encontráis la manera de poner vuestras preferencias sexuales en común y encontrar un punto en el que os sintáis cómodos los dos: ése será el principio de una vida sexual plena, con el mundo XXX a vuestros pies y sin que os ocasiones molestias de ningún tipo entre los dos.

El arte de como vivir tu sexualidad

sexualidad

No importa que tengas 20 o 60 años para hacer lo que realmente te pide el cuerpo siempre dentro de unas limitaciones y siendo consciente de hasta donde puedes llegar. Hoy en Psicosocialart vamos a hablar de la sexualidad y de cómo vivirla con intensidad, recordad que el sexo es uno de los  motores del mundo y sin él obviamente ni seríamos ni la mitad de felices de lo que somos.

El sexo siempre mantiene viva nuestra llama interior y muchos son los que preparan ansiosos sus citas y encuentros aunque luego no salgan todo lo bien que se esperaba, pero de momento nadie te quita esa ilusión de tener un encuentro íntimo con la persona que te gusta y realmente te excita.

Vivir tu sexualidad correcta y plácidamente requiere su tiempo y sobretodo no tener ataduras de ningún tipo, no nos estamos refiriendo a que tienes que estar soltero porque en pareja de hecho se es más feliz sexualmente hablando, lo que queremos deciros es que no debéis tener ataduras morales ni prejuicios y esto quiere decir que tenéis que ser sinceros con vuestra pareja si queréis progresar en este sentido.

Pongamos un ejemplo, seguro que la mayoría de los que estáis aquí estáis deseando quedaros solos en casa y que vuestra pareja o mujer no esté para conectar el ordenador y ver esos videos porno que tan cachondos os ponen, ¿me equivoco?, seguro que no… pues si en lugar de consumir pornografía en la penumbra de vuestra habitación con el corazón en la boca por si os pillan compartieseis esa afición con vuestra pareja, es posible que vuestras relaciones sexuales mejoraran enormemente y si no, es tan fácil como hacer la prueba.

De acuerdo, ir de golpe y porrazo a tu señora y decirle que te encanta ver videos xxx pues como que no, pero para eso está la psicología y con tiempo y mucho tacto es posible hacerle entender que queréis compartir más cosas con ella y que no queréis caer en la rutina de pareja porque pensáis que puede ser contraproducente a la larga. Obviamente a todo esto tienen que acompañarles palabras de amor y cariño sinceras para hacerle ver que es por el bien de los dos, no solo el tuyo.

No es necesario tampoco ir a un club de intercambio de parejas o meter en vuestra cama a una tercera persona, vosotros solos os sobráis y os bastáis para, por ejemplo, daros un baño caliente en el jacuzzi de un hotel, probar posturas nuevas, follar con la luz encendida, descubrir si el sexo anal es tan placentero como dicen o empezar a practicar más asiduamente el sexo oral pero con final feliz, ya me entendéis…

Tenéis muchas opciones en la palma de vuestra mano, pero si os quedáis de brazos cruzados y vuestros pensamientos no afloran fuera, me temo que seréis “uno más” y vuestra vida seguirá inmersa en la monotonía, la rutina y el hastío.