Toda esta primera reflexión, nos sirve
para llegar a la personalidad de Jean Dubuffet,
artista e instala en París en el año
1918, pero pronto se muestra contrario al arte
más tradicional, lo que le lleva a que
en el año 1945 acuñe el término
de Art Brut, para referirse a un arte realizado
por una serie de grupos sociales que se mantienen
al margen de la sociedad, los cuales no responden
ni se rigen por convencionalismos, entre ellos
encontramos a los internos psiquiátricos.
Otros lo han querido llamar Arte psiquiátrico,
pero respecto a esto hay que procurar no recaer
en convencionalismo, ya que Dubuffet negó
este término, pero si es cierto que dentro
de las aproximadamente cinco mil obras que se
exponen en el Museo de artes Decorativas de París
en 1967, una gran parte fueron realizadas por
enfermos recluidos en hospitales psiquiátricos
y en su mayoría esquizofrénicos.
Otros términos aluden a este mismo fenómeno
como el de Arte Marginal, acuñado por el
critico Roger Cardinal, pero todos responden a
este mismo carácter, el cual nos habla
de grupos sociales que normalmente se han encontrado
excluidos de la vida cultural.
A
partir de la segunda mitad de siglo encontramos
como se van a romper las fronteras entre un arte
popular y el arte más culto, ya que se
vio que ese fue el problema de las manifestaciones
artísticas de la primera mitad del siglo
XX. Dubuffet pretende eliminar el carácter
selectivo de la cultura, para lo cual en el año
1948 había creado la Compagnie d´Art
Brut, ayudado por otras personalidades, tales
como Michel Tapies y André Breton. Para
finalizar decir como no es sólo el Art
Brut sino también otros movimientos los
que nos proponen tras la Segunda Guerra Mundial
un replanteamiento del arte, no basado en la tradición.
Es difícil decir exactamente los artistas
que se pueden considerar dentro del Art Brut,
primeramente señalar como en ocasiones
dentro de este fenómeno se encuadran a
diferentes personalidades, por lo que expresan
en sus obras, por lo que significan y no en cuanto
a calidad se refiere. Teniendo cuenta esto podríamos
citar muchos nombres, pero cabe subrayar una personalidad
en concreto, la artista Aloïse Corbaz.
Aloïse Corbaz, la cual comienza su carrera
a raíz de ser ingresada en la Clínica
Céry, con un diagnóstico de demencia
precoz, lo que actualmente se llama esquizofrenia.
Nace en Suiza en el año 1896, en la región
de Lausanne. Se va a educar en un hogar conflictivo,
ya que su padre fue alcohólico y su madre
muere, siendo su hermana Marguerite quien se va
a hacer cargo de toda la familia, educando a sus
hermanos sin ningún tipo de libertades
y muy estrictamente. Recibió una formación
básica en la escuela secundaria, posteriormente
va a realizar diferentes oficios, entre ellos
el de costurera. Su gran afán fue ser cantante
de ópera, desde pequeña cantaba
en el coro de la iglesia y recibía clases
de canto, pero nunca pudo realizar su sueño,
se tuvo que contentar con oír las óperas
de Verdi en el asilo donde fallecería.
En 1911 se traslada a Alemania, en donde trabajará
como institutriz en la Corte del Emperador Guillermo
II, pero con la declaración de guerra de
1914, tiene que volver a Lausanne. Durante el
tiempo que permanece en la corte de Guillermo
II, imaginará que se enamora del Emperador.
A
su vuelta a Suiza, a partir del año 1918
comienza a sufrir una serie de problemas mentales,
por lo que en 1920 la ingresarían en el
psiquiátrico, es en este momento cuando
se puede considerar que comienza su carrera artística.
En el año 1947 es trasladada al asilo de
la Rosiére, un balneario habilitado para
la estancia de enfermos crónicos mentales,
en donde sus dibujos van a impresionar a Jacquelin
Forel, una estudiante de medicina, la cual se
va a ocupar de organizar una exposición,
que recoge la obra de Aloïse, en la Galería
Drouin.
Las obras de Aloïse Corbaz le van a interesar
a Jean Dubuffet, quien visita dicha exposición
y se interesa por la artista, haciendo que sus
pinturas formen parte de las exposiciones de Art
Brut. En la obra de Aloïse Corbaz encontramos
el reflejo de su propio mundo personal, muchas
veces repitiendo una serie de motivos a lo largo
de todas sus pinturas. Se diferencian también
temas obsesivos, como el teatro, la ópera,
pasiones amorosas, heroínas, etc. A partir
del año 1941, lo que pinta no se relaciona
con las leyendas de sus obras y el estudio de
todas éstas se realiza por medio de, textos
que realiza la propia artista y con sus informes
psiquiátricos. Aloïse rompe con el
mundo real que la rodera, pero en muchos ejemplos
de su producción artística se inspira
en lo que la rodea, aspectos como carteles de
cine o motivos que veía durante las visitas
que la proporciona el asilo al Circo Nacional
de Suiza. Una genialidad de la artista, es como
recurre a diferentes técnicas, no sólo
la pintura sino también el collage, cose
trozo de telas y papeles que se encontraba en
la basura
Un año antes de su fallecimiento, la obra
de Aloïse sería reconocida, es llevada
como invitada de honor a la exposición
de Escultura y Pintura Suiza en el Palais de Rumine.
Se exponen sus pinturas, las cuales atraen a un
conocido marchante de arte, que propone su comercialización.
Morirá el 5 de Abril de 1964, en el asilo
de la Rosiére, tras haber pasado 55 años
en un psiquiátrico. Durante este último
año el gobierno la doto de una ergoterapeuta,
que la elegía los colores, soportes y útiles
con los que debía pintar, por lo que encontramos
como sus obras van a perder fuerza e interés.
Por último terminar diciendo que en la
cronología que se mueve la artista, no
existía tratamiento ninguno par ala esquizofrenia
y es la pintura uno de los factores que ayudan
a su mejoría. A partir del año 1940
en sus obras encontramos un mayor colorido, lo
que va a ir acompañado de una mejora en
su estado psíquico, abandonó su
autismo para dedicarse a pintar y otro tiempo
a labores como planchar la ropa de las enfermeras.
La obra de Aloïse ha sido estudiada desde
muchos puntos de vista, encontramos como influye
muy directamente en personalidades muy relevantes
del panorama artístico contemporáneo,
en especial mencionar brevemente a André
Breton, el cual en el año 1965 publica
su obra “Le Surrealisme et la peinture”,
en la que encontramos como se inspira en una obra
de Aloïse, “La Reina Victoria en su
vestido imperial”, obra que el mismo poseía.
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