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DE LO SOCIAL Y LO PSICOLÓGICO
EN REHABILITACIÓN PSICOSOCIAL

Alejandro Bello Gómez
Director del C.R.P.S. y el C.R.L. Vázquez de Mella.


Entre úlceras y eccemas, desajustes emocionales y conductas fuera de lugar, surge una y otra vez en los equipos que trabajan en rehabilitación psicosocial y laboral la cuestión de “lo social”.
El asunto puede observarse desde diferentes perspectivas: una, la construcción social de lo psicológico. Me explico, qué idea compartida, común, existe en las profesiones “sociales” sobre la psicología y más concretamente sobre la clínica. El debate me recuerda al mal humor de mi profesor de psicología social, en la facultad, cuando hablaba de la intervención social y lo rodeaba de constructos que lindaban con lo progresista a un tiempo que tildaba a la psicología clínica poco menos que de burguesa y reaccionaria. Lo paradójico de todo ello es que no asumía planteamientos más crítico (revolucionarios, si se prefiere llamar así) como los que aluden a la prevención socioeconómica como la única intervención eficaz! Pues bien, ésta es, creo yo, una de las vertientes que más influencia tienen en la concepción de lo psicológico y los psicólogos, pequeños voceros de lo individual, lo intrapsíquico y por ende lo secundario; defensores de una disciplina creada para autojustificarse y automantenerse: la psicología. Pequeños seres egoístas, recelosos de su ámbito, que utilizan neologismos sólo para demostrar que en algo son incomprensibles y por lo tanto superiores. Personajes ególatras que no tienen reparo en analizarte sin tu permiso!
Es cierto que en una cosa llevan razón... El posicionamiento cognitivo conductual o el psicoanálisis “obligan” al terapeuta a adoptar un rol de experto (versus el de inexperto del usuario) que da un cierto repelús. Hay muchos psicólogos trabajando en rehabilitación psicosocial que reproducen ese rol de forma que ellos mismos queden masivamente validados (es decir, enamorados de ellos mismos).
Otra vertiente tiene que ver con las motivaciones individuales, esa porción de la imagen de uno mismo que es reforzada al trabajar en algo o trabajar de cierta manera en ese algo. Si asumir criterios, análisis o vías de intervención psicológicas conlleva verme a mí mismo como alguien menos comprometido, menos sensible o menos humanista, voy a necesitar escapar de toda vía psicológica o propuesta por psicólogos. Es más, si intento promover cambios políticos a través de la rehabilitación psicosocial sólo voy a conseguir frustrarme yo y frustrar a los usuarios. Si necesito aplicar mi sentido crítico o incluso la muy loable negación de la realidad existente a mi labor profesional de forma directa, no impregnando mi trabajo, no haciendo política a través del trabajo sino haciendo política en el trabajo, mal lo llevo.
La tercera perspectiva tiene que ver con el diseño de los equipos y los estilos de dirección. La confusión entre dirección democrática y asamblearismo propicia que los profesionales no sepan cuál es su ámbito de actuación, no sepan distinguir entre elaboración colectiva y difusión de responsabilidad.
Una cuarta y última perspectiva nos obliga a plantearnos el diseño de los planes de estudio, de formación cada vez más especializada y breve (más barata, a un tiempo que facilitadota de salarios más bajos). A veces olvidamos que el diseño de los ámbitos de cada profesión no son más que acuerdos más o menos asumidos por los ámbitos del saber y de la experiencia, en fin, que ninguna divinidad dijo que la Psicología se encargara de lo social, lo psicológico y lo biológico, ni que compartiría ámbitos del ser humano con otras profesiones. Si son acuerdos y no leyes físicas, pueden variar sin que se nos caigan los anillos.
Un secreto, en realidad, lo social y lo psicológico hace tiempo que dejaron de pelearse (aunque sigan teniendo adeptos). El origen social de la conciencia es indiscutible; la terapia como construcción social es asumida por el construccionismo y el constructivismo menos solipsista.
¿Optamos por la intervención social o por la psicológica? ¿Ha dejado usted de pegar a su mujer? Pues lo mismo, preguntas sin respuesta. Todos los frentes han de estar cubiertos. En caso de tener que optar, el que mejor prediga el cambio de conducta. ¿Dónde está el problema?

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