El desarrollo profesional
de los seres humanos está condicionado
por diferentes factores que quedan definidos por
el contexto en el que nace y se desarrolla, así
como por las competencias que desarrolla en dicho
contexto a partir de las capacidades naturales
innatas.
El estatus ocupacional es un de los factores más
importantes de la desigualdad social y de la pobreza
en las sociedades actuales y está muy relacionado
con los niveles de salud mental. El estatus lo
entendemos como el nivel profesional que un individuo
tiene en una escala de valores establecida en
un determinado contexto sociocultural. Entendemos
desigualdad social como las diferencias de acceso
a un completo estado de bienestar, y por tanto,
cuando hablamos de salud mental, enfermedad mental,
estatus ocupacional y empleabilidad, nos metemos
de lleno en un terreno lleno de desigualdades
social y por tanto no podemos hablar del estado
de bienestar. Más bien hablamos de un estado
de malestar.
En el campo de la salud mental, a lo largo de
la historia se han modificado los métodos
de intervención, tratamiento y rehabilitación
de las personas afectadas de una enfermedad mental.
El paralelismo y equilibrio entre desarrollo profesional
y salud mental se puede romper por múltiples
factores que desencadenan consecuencias negativas
y que influyen en las posibilidades de empleabilidad
de las personas afectadas.
Todos los modelos psicosociales que centran su
intervención en la empleabilidad, desarrollo
profesional e inserción laboral de las
personas con enfermedad mental están en
revisión y evolución continua. Podemos
decir claramente que hay obstáculos contextuales
y ambientales para poner en marcha muchos de los
nuevos modelos, y estos obstáculos son
mucho más incapacitantes que las propias
dificultades derivadas de la enfermedad personas
afectadas. Por tanto nos enfrentamos a un reto,
o quizá podamos definirlo como un mito,
“el mito de la ergonomía”.
Desde los diferentes modelos de la Terapia Ocupacional
y sus técnicas de intervención,
siempre basadas en el ajuste persona-entorno y
en el desarrollo de competencias a través
de la ocupación, se pueden analizar los
factores negativos influyentes en el desarrollo
profesional de las personas con enfermedad mental
y plantear diferentes estrategias de intervención
que favorezcan su prevención, rehabilitación
u compensación. Desde esta perspectiva
se favorece, además de las capacidades
de empleabilidad, la calidad de vida y la salud
de las personas afectadas.
INTRODUCCIÓN
Desde una perspectiva
biopsicosocial, podemos analizar los diferentes
términos asociados al trabajo basándonos
en los factores que influyen en el desarrollo
de roles productivos a lo largo de la vida de
las personas, es decir lo que podríamos
denominar desarrollo vocacional y ocupacional
como proceso de socialización.
Por socialización se entiende la vinculación
efectiva de la persona con el contexto social
y cultural en el que trascurre su vida (Coestsier
y Claes. 1987). Romero Ayuso(2003) señala
que esto implica la activación de un conjunto
de procesos por los que los individuos desarrollan
habilidades cognitivas y afectivas útiles
para su integración en los grupos sociales,
aprenden normas y valores, manifiestan patrones
de comportamiento estables y modos de percibir
la realidad congruentes con la mayoría
de las personas con las que interaccionan diariamente.
Podemos afirmar que se trata de un proceso de
aprendizaje mediante el que se adquieren las actitudes,
habilidades y conductas útiles para el
desarrollo de la empleabilidad y productividad
a lo largo del ciclo vital. Asimismo podemos decir,
que el trabajo, como participación social,
marca los roles productivos del individuo, y por
tanto, es un factor de socializador de primer
orden, hablándose ya del concepto de socialización
ocupacional para referirse a la generalización
hacia el desempeño de diferentes ocupaciones
a través de las competencias adquiridas
durante el proceso.
La dimensión temporal de la socialización
laboral hace referencia al hecho de que cualquier
proceso de socialización ocurre a lo largo
del tiempo. Peiró y Prieto diferencian
dos periodos en el proceso de socialización
laboral y ocupacional que se enmarcan en un proceso
continuo de socialización ocupacional,
como concepto del proceso continuo de adquisición
de normas y conductas de adaptación a diversas
ocupaciones o la adaptación a diferentes
situaciones ocupacionales, adquiriendo diferentes
etapas de madurez ocupacional:
· Un primero momento de socialización
para el trabajo que consiste en una preparación
para desempeñar un trabajo u ocupación
en general.
· Un segundo momento de socialización
en el trabajo u ocupación, que se centra
en el aprendizaje y desempeño de un puesto
de trabajo, normas y cultura propia de una organización
laboral o comunitaria.
Diferentes autores consideran el significado que
cada persona da al trabajo como un indicador de
la motivación laboral. El trabajo puede
ser una fuente de identidad y autoestima, de la
que derivan sentimientos positivos, que conducen
a aumentar la implicación con el trabajo,
o por el contrario, puede ser una fuente de frustración,
aburrimiento, y un sin sentido. En dicha definición
personal y partiendo de la relación teórica
descrita, podemos decir que influyen de forma
interrelacionada variados y diferentes factores
como elementos activos en el desarrollo de la
motivación laboral y el desarrollo profesional.
DESARROLLO PROFESIONAL,
PRODUCTIVIDAD Y EMPLEABILIDAD
El desarrollo ocupacional
es el proceso vital por el cual una persona va
adquiriendo comportamientos y actitudes que le
lleva a realizar las actividades cotidianas adecuadas
en cada momento de su vida, dependiendo de las
necesidades personales y las características
del entorno. Partiendo de esta definición,
podemos señalar que el desarrollo profesional
es el proceso, igualmente vital, por el que una
persona va adquiriendo diferentes tipos de competencias
técnicas, metodológicas, sociales
y participativas para el desarrollo de actividades
formativas y laborales productivas ajustadas a
sus necesidades y características personales
así como a las demandas y características
de su entorno.
En cuanto al término producción
y productividad, debemos hacer un análisis
biopsicosocial que nos facilite conocer algunos
de los factores y características que influyen
en la adquisición de los diferentes roles
productivos y las competencias necesarias para
el desempeño profesional a lo largo de
la trayectoria vital de la persona. Es lo que
podemos denominar como proceso de socialización
profesional. Algunos de las características
que podemos señalar de este proceso son:
· Las características propias de
la persona (edad, sexo, capacidades, etc.)
· Es un proceso que abarca toda la trayectoria
de la persona, desde el nacimiento a la vejez.
· Van a existir influencias de diferentes
agentes que trasmiten, educan o imponen normas
sociales y culturales (familia, educadores, sistemas
políticos, etc.).
· Es un proceso continuo de ajuste dinámico
y cambiante entre la persona y el entorno.
· Hay una interacción mutua de todas
las áreas ocupacionales de la persona en
cada rol productivo formativo-laboral.
De forma muy genérica podemos afirmar que
el trabajo aporta una serie de aspectos positivos,
que como decíamos antes, permiten el desarrollo
psicosocial y ocupacional de la persona. Entre
estos aspectos destacamos (Rivas.-1998):
· Aporta medios económicos que garantizan
el acceso a bienes y servicios.
· Facilita la integración de creencias,
valores, expectativas y normas sociales.
· Potencian la autoestima.
· Aporta una determinada identidad personal
y roles activos.
· Estructura el tiempo y facilita la adquisición
de hábitos diarios paralelos en el ámbito
familiar, ocio, cuidado personal, etc.
· Favorece el desarrollo de competencias
y el deseo de mejorarlas.
· Es una fuente de interacción,
comunicación y contacto social.
· Facilita la continuidad y paralelismos
de la persona en la trayectoria y avance sociocomunitario
con sus grupo de interacción y grupo de
iguales.
Por nuestra parte, se puede elaborar una definición
que base el trabajo como actividad productiva
entendiendo “las actividades productivas
como aquel conjunto de actividades humanas, en
las que la persona aporta sus intereses, capacidades
y conocimientos, y en las que mediante el uso
de los recursos disponibles, permite obtener o
prestar ciertos productos, bienes y/o servicios.
Con la ejecución de dichas actividades,
la persona obtiene algún tipo de compensación
material, psicológica y/o social.”
(Sánchez R, O. 2001).
Hay cinco factores que siempre van a estar implícitos
en la ejecución de una actividad productiva:
· La persona, como principal eje del sistema,
que ejecuta la actividad, participando según
sus valores y motivaciones, experiencias, expectativas,
habilidades y dificultades, energías y
esfuerzos, etc.
· El entorno, que el cual enmarca la acción
con los conceptos de producción y los roles,
los recursos disponibles externos para la realización
de la actividad.
· La actividad, como medio en sí
mismo, que facilita que la persona alcance sus
fines y propósitos.
· Compensación, la persona debe
encontrar algún tipo de compensación,
bien sea materia, psicológica y/o social,
vendrá definida por los factores motivadores
que conducen a la ejecución de una determinada
conducta en un momento dado. Al realizar una determinada
tarea productiva la persona obtiene beneficios
positivos o bien pierde o evita consecuencias
negativas de la omisión de esta.
· Producción, que puede ser la obtención
o prestación de determinados productos,
bienes o servicios. Y debería situarse
en los mismos niveles que la compensación
que recibe la persona, pues si no es así,
si lo que predomina es la producción por
encima de la compensación se dan situaciones
de esclavitud, dependencia, falta de libertad,
y en definitiva falta de autonomía. Y si
lo que predomina es la compensación de
la persona por encima de la producción,
hablaríamos de otro tipo de actividades,
mas relacionadas con el tiempo libre. Por tanto,
para hablar de actividades productivas debe existir
un equilibrio entre la compensación personal
y la producción.
DIFICULTADES EN LA EMPLEABILIDAD
Y LA SALUD MENTAL
La búsqueda del
estado de bienestar y la trayectoria de la atención
sociosanitaria hacia las personas con enfermedades
crónicas ha ido provocando el replanteamiento
del concepto de atención integral, y por
tanto, cada vez son más los recursos sociosanitarios
que se plantean como meta principal la inserción
sociolaboral.
Dentro de las dificultades que nos encontramos
para el acceso y mantenimiento en un trabajo de
las personas con enfermedad mental, nos encontramos
con 6 grandes grupos (Sánchez, O.-2004):
1. Las derivadas de la pérdida de salud.
El desconocimiento sobre “lo que me pasa”
“sobre lo que le pasa” produce consecuencias
de actitudes negativistas, defensivas, pasivas,….
Hay una ruptura con diferentes expectativas de
la vida.
2. Las derivadas de la sintomatología de
la enfermedad. Los diferentes síntomas
del enfermedad mental tales como déficit
conductuales, trastornos obsesivos, déficit
cognitivos, etc. , interfieren en el desarrollo
de competencias profesionales. Analizando algunos
de estos podemos indicar:
· Momento de inicio de la enfermedad. Las
consecuencias más negativas suelen empezar
a aparecer en la adolescencia y primera juventud.
Dicha etapa es una de las más significativas
en el proceso de desarrollo profesional, ya que
es cuando se tienen que empezar a tomar las primeras
decisiones, donde el entorno empieza a ser más
exigente, donde es empiezan a tener las primeras
experiencias formativo-laborales independientes,
etc.
· Deficits cognitivos. Se pueden producir
alteraciones en la atención y en el procesamiento
de la información y memoria que pueden
producir diferentes alteraciones en el ámbito
educativo, formativo y laboral, tales como dificultades
en la atención en clase, problemas en cuanto
al aprendizaje de tareas, falta de constancia
en los hábitos de estudios. Igualmente
pueden aparecer problemas en el desarrollo de
un puesto de trabajo, en el que la persona no
presta suficiente atención a todos los
estímulos, tareas y procesos de trabajo
completos, lo que puede aumentar los síntomas
y reducir el rendimiento, así como dificultar
la memorización de instrucciones y por
tanto la autonomía, iniciativa y eficacia
como trabajador.
· Déficit conductuales. Algunas
personas que sufren algún problema en su
salud mental o sufren una enfermedad mental de
más larga duración presentan alteraciones
de la conducta como Inhibición, dificultades
en el área de control de impulsos, hiperactividad,
agresividad verbal o alteraciones del comportamiento
con respecto a los otros, lo que provoca dificultades
en el mantenimiento de hábitos de asistencia,
problemas en las relaciones sociales con compañeros
de clase o trabajo y aislamiento social.
· Trastornos obsesivos compulsivos. Los
pensamientos obsesivos y las conductas compulsivas
limitan enormemente el rendimiento en todas las
actividades productivas de la vida cotidiana.
La percepción de la ansiedad y las conductas
desencadenadas para calmarlas interfieren de forma
brusca en el desarrollo de una clase, en el estudio
de un tema de una asignatura, en la planificación
o ejecución de una tarea laboral, etc.
3. Las derivadas del prejuicio social. La sociedad
margina a los diferentes; existe todavía
una visión muy medieval de las personas
con algún tipo de enfermedad, discapacidad,
etc. El estigma social producido por tener una
enfermedad visible a los otros, una minusvalía,
o algo que se salga de la norma es una carga que
puede llegar a afectar en todas las actividades
cotidianas. Los medios de comunicación,
en lugar de aportar una imagen real y objetiva
de personas con afectación de su salud
mental, siguen dando, en general, informaciones
y comunicaciones en las que asocian a las personas
afectadas con delitos, agresividad, incapacidad
total, deficiencia mental, etc. En general hay
pocas series de televisión y programas
que incluyan entres sus protagonistas personas
que sufran afectación de su salud mental
y se trate de una forma constructiva e integradora.
Se siguen utilizando términos directamente
asociados a la enfermedad mental de forma despectiva
o irónica como “loco”, “pirao”,
“grillao”, etc. En otro tipo de enfermedades
también ocurre, aunque en menor medida.
4. Las derivadas del propio mercado laboral. No
podemos hacer un análisis de las dificultades
de las personas con enfermedad mental sin hacer
una descripción previa de las características
actuales del mercado formativo-laboral. En los
momentos que vivimos, suceden cambios muy rápidos
en diferentes ámbitos sociológicos,
de forma que las personas deben hacer adaptaciones
rápidas y eficaces que les permitan continuar
con un funcionamiento óptimo en el entorno
en que viven. En el ámbito formativo-laboral
estos cambios afectan de formas muy variadas y
en múltiples aspectos que sería
imposible de enumerar en su extensión,
pero que, haciendo un resumen, podemos clasificar
de la siguiente manera (Sánchez, O.-2003):
· Transformaciones en los puestos de trabajo
y ocupaciones, en las formas de organizar el trabajo,
aparición de nuevos yacimientos de empleo,
etc.
· Cambios en los aspectos jurídicos
que afectan a la formación, al empleo,
a las minusvalías, etc.
· Globalización de los mercados
de forma paralela a las uniones fronterizas, intercambio
cultural, comunicaciones en tiempo real, etc.
· Modificación de los valores del
trabajo, relacionándolos con otros familiares,
culturales, de ocio.
· Aumento de la democratización
social, tendencia hacia la individualización
y hacia relaciones sociales horizontales; tendencias
opuestas a los planteamientos históricos
precedentes.
· Potenciación del desarrollo curricular
individualizado, exigiendo especializaciones concretas
en los puestos de trabajo y capacidad de adaptación.
· Cambios demográficos: inmigración,
aumento de esperanza de vida, reducción
de los nacimientos, etc.
· Aumento de la tecnificación de
las tareas laborales, con la consecuente exigencia
formativa de los recursos humanos.
· Incorporación de nuevos colectivos
al mercado laboral: mujeres, inmigrantes, discapacitados.
· Creación y fomento de nuevas formas
de gestión empresarial (E.T.T’s,
fórmulas de trabajo asociado y cooperativismo,
empresas de inserción, etc.)
· Exigencia social de una buena imagen
de competencia personal, tanto para trabajos cualificados
como no cualificados. Ya indicadas con anterioridad.
Estos cambios y características, hacen
que personas con menores capacidades de adaptación
sean más vulnerables a quedarse descolgadas
del avance social con las consecuencias negativas
que conlleva. Este desfase social repercute en
muchas áreas, entre las que destacamos
las dificultades en la empleabilidad
5. Las derivadas del entorno familiar y cercano.
El sistema familiar y cercano ante una situación
de perdida de salud reacciona de forma conjunta
de formas determinadas, siendo estas la suma de
la reacción de cada uno de sus miembros.
Cada miembro de la red social que forma el entorno
de la persona con enfermedad mental actúa
ante diferentes situaciones que se le van presentando
de la forma que considera más adecuada,
pero en la mayoría de la ocasiones se actúa
desde el desconocimiento, desde el desconcierto
y desde la desesperación, siendo estas,
malas herramientas para fomentar el desarrollo
ocupacional y profesional en la persona que padece
la enfermedad.
6. Las derivadas de los sistemas de atención
sociosanitarios. Al igual que la red social, los
sistemas sociosanitarios no están acostumbrados
a manejar el área profesional de las personas
con enfermedad mental. No existen metodologías
de evaluación ni de intervención
comúnmente utilizadas en los recursos sociosanitarios,
con las repercusiones negativas que esto produce
en los afectados y familiares tales como grandes
lagunas formativo-laborales, itinerarios poco
ajustado y expectativas poco realistas.
Las personas con enfermedad mental sufren dichas
consecuencias negativas, valorando desde este
análisis realizado la necesidad de creación
de modelos de intervención y la puesta
en marcha de metodologías de prevención,
rehabilitación o compensación de
estas.
Todas estas dificultades pueden desencadenarse
en cuatro momentos puntuales del proceso de desarrollo
profesional, señalándolas a continuación.
1. En el desarrollo de la madurez ocupacional:
el proceso de aparición de síntomas
de pérdida o afectación de la salud
mental puede aparecer en cualquier momento de
la vida. Los procesos más crónicos
e incapacitantes son los que habitualmente empiezan
en la infancia y adolescencia, por lo hay que
analizar las características que puede
tener el desarrollo infanto-juvenil en las personas
con enfermedad mental. Ya en este momento se inician
percepciones negativas del autoconcepto que desencadenan
problemas o dificultades en el comportamiento
social y el desarrollo ocupacional. La prevención
primaria es fundamental, pero debido al sistema
de atención sociosanitario y educativo,
no se llega a dichas personas hasta etapas en
las que la enfermedad ha aparecido con consecuencias
más negativas. Entonces es tarde para la
prevención y continuidad natural del proceso
de madurez ocupacional y desarrollo profesional
y se tiene que pasar a intervenciones desde la
rehabilitación.
2. En el desarrollo de un itinerario laboral:
cuando la salud mental se afecta, se produce una
gran desorientación ocupacional que afecta
a las expectativas, a la autopercepción
de capacidades y la puesta en marcha de estas.
Por tanto, las personas con problemas de salud
mental puede que tengan una mayor dificultad en
cuanto a identificar intereses formativo-laboral,
identificar habilidades laborales, ajustar los
intereses con ocupaciones del mercado laboral
actual o tendencias futuras, relacionar las propias
habilidades con ocupaciones, valorar diferentes
tipos de empleo como opciones laborales validas,
tener percepción muy dualista del trabajo
(empleos perfectos/no perfectos con escasos criterios),
tener una planificación profesional para
conseguir un empleo, identificar los déficit
laborales y ocupacionales para desarrollar un
determinado perfil profesional..
3. En la adquisición o búsqueda
activa de empleo: La búsqueda de un empleo
es un de los momentos más complejos y estresantes
en las sociedades actuales desarrolladas. Las
personas con enfermedad mental pueden tener mayores
problemas en algunas de las técnicas y
habilidades necesarias para un proceso de búsqueda
activa de empleo. Así podemos encontrar
dificultades en algunas de las siguientes actividades
y habilidades: priorizar e identificar las ventajas
relativas al trabajo así como identificar
las fuentes de empleo y de información,
elaboración de un currículum vitae,
afrontamiento de una entrevista o proceso de selección,
fomentar y mantener una red social que potencie
y apoye su integración laboral.
4. En la ejecución y mantenimiento de un
empleo: las demandas que tiene cada puesto de
trabajo deben ser ajustadas a las competencias
profesionales del trabajador que lo va a ejecutar.
Este ajuste es individual y en ocasiones depende
de diferentes componentes y factores temporales
que pueden provocar un buen o mal ajuste en dicho
sistema trabajador-puesto de trabajo. En cualquier
caso, las personas con enfermedad mental, puede
que tengan mayor dificultad en realizar este ajuste
teniendo en cuenta las demandas actuales de las
empresas capitalistas en cuanto a los tiempos
adaptación al puesto de trabajo. Dichas
dificultades, pueden aparecer en la resistencia
a trabajar durante largos periodos de tiempo,
en ser asertivo, en el aprendizaje de tareas,
en el ritmo de trabajo, en evaluar su propio trabajo
y regularse, en la utilización del tiempo
libre, en las relaciones con compañeros
y supervisores, etc. En general en el ajuste de
decíamos de las competencias profesionales
a las demandas de un puesto de trabajo.
La condición de desempleado entre las personas
con enfermedad mental es algo frecuente y refleja
la gran dificultad para elegir, obtener y mantener
un empleo tal y como funciona el mercado laboral
actual. La experiencia de permanecer crónicamente
en paro, aun contando con ayudas o pensiones,
es altamente negativa para estas personas.
Ayudar al paciente a superar las limitaciones
derivadas de la enfermedad es el objetivo inmediato
de la rehabilitación, y en lo que se refiere
a mejorar las condiciones sociales para conseguir
mantener la empleabilidad y la igualdad social,
constituye el mito de la rehabilitación
laboral.
La rehabilitación laboral se fundamenta
en los principios de la rehabilitación
psicosocial y en cómo esta, sostiene que
la persona con enfermedad mental puede aprender
y mejorar su funcionamiento, tender a la normalización
y aumentar el grado de autoestima e independencia.
Hay factores que no predicen un éxito o
fracaso laboral en las personas con enfermedad
mental:
· Diagnostico psiquiátrico o neurológico.
· Historia clínica
· Pruebas o Test de inteligencia, personalidad
y aptitudes.
· Funcionamiento en otras actividades ocupacionales
diferentes del laboral (auto cuidados, tiempo
libre, cuidado del hogar, etc.)
· Funcionamiento determinado en otros ambientes
diferentes al laboral. (manualidades, ocupaciones
esporádicas, etc.)
· Sintomatología presente.
Hay factores que si pueden indicar un posible
éxito o fracaso laboral:
· Desarrollo progresivo de competencias
profesionales.
· Expectativas e intereses ajustados.
· La motivación laboral.
· Tipo de apoyo familiar.
· El apoyo profesional.
· Funcionamiento en la historia laboral
previa.
· Ajuste persona-puesto de trabajo.
Respecto a la propia persona con enfermedad mental
es imprescindible basarse en la evaluación,
desarrollo y ajuste profesional basado en competencias,
que son el pilar básico para el ajuste
trabajador-puesto de trabajo. Podemos hacer la
siguientes clasificación:
· Competencias técnicas: nivel de
formación reglada, formación ocupacional,
conocimientos técnicos, conocimientos sociocululturales,
lectoescritura, informática, etc.
· Competencias metodológicas: capacidades
cognitivas, capacidades psicomotrices, capacidades
sensoriales.
· Competencias participativas: hábitos
de trabajo, imagen personal, iniciativas, involucración
en los objetivos productivos, calidad del trabajo,
etc.
· Competencias sociales: habilidades sociales
y de interacción social.
PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN
PARA EL DESARROLLO PROFESIONAL EN PERSONAS CON
ENFERMEDAD MENTAL
Los modelos de intervención
para la inserción y rehabilitación
laboral se tienen que basar en conceptos holísticos
e integrales de la persona y por tanto implican
la participación de múltiples agentes
y factores. Por tanto podemos definir la rehabilitación
laboral en el enfermedad mental como “La
atención comunitaria integral y holística
que presta todos los servicios educativos, psicosociales,
sanitarios, jurídicos, institucionales
y ocupacionales para la adquisición, potenciación
y compensación de aquellos conocimientos,
hábitos, roles, habilidades y actitudes
imprescindibles para la elección, adquisición
y mantenimiento de un puesto de trabajo de las
personas con enfermedades en la salud mental”(Sánchez,O.-2002).
En esta definición, como vemos, se recogen
los múltiples factores que están
implícitos en el proceso de desarrollo
profesional y de integración laboral.
Haciendo una análisis de los factores determinantes
podemos describirlos como sigue:
· Servicios educativos: se refiere a profesionales
de apoyo en el ámbito educativo tales como:
psicopedagogos, neuropsicólogos, terapeutas
ocupacionales, así como la formación
a los educadores habituales (profesores, educadores
sociales, etc.)
· Servicios psicosociales: se refiere a
los aspectos económicos, residenciales,
de apoyo a la familia, de ocio, de evaluación
detallada de funcionamiento ocupacional en los
centros base de valoración de discapacidades,
de creación de centros integrados en las
redes sociosanitarias de rehabilitación
psicosocial y laboral.
· Servicios sociosanitarios: se refiere
a los profesionales tales como neurólogos,
psiquiatras y otros profesionales sociosanitarios:
terapeutas ocupacionales, psicólogos, trabajadores
sociales, personal de enfermería, educadores,
etc.
· Servicios jurídicos: ser refiere
a los pilares establecidos por las constituciones
españolas y europeas, así como las
legislaciones y funcionamientos específicos
institucionales de discriminación positiva
hacia la integración laboral de personas
con enfermedad mental, así como la protección
de la salud mental en el ámbito laboral.
· Servicios institucionales: se refiere
a la información y fomento de la participación
de empresarios, sindicatos, organismos formativos,
administraciones públicas, etc.
· Servicios ocupacionales: se refiere a
todos los servicios de orientación y apoyo
laboral con la colaboración de profesionales
tales como terapeutas ocupacionales, jefes de
taller, preparadores laborales, etc.
La participación activa de los diferentes
agentes en la inserción y desarrollo profesional
son múltiples y cambiantes con relación
a la evolución histórica de los
conceptos de salud y enfermedad, así como
por los conceptos establecidos por la estructuración
ocupacional y la desigualdad social producida,
por lo que es necesario hacer una valoración
constante de estos, para hacer los ajustes necesarios.
La propuestas existentes en la actualidad, es
la actual creación de equipos de apoyo
y rehabilitación psicosocial, especificando
equipos de inserción y apoyo laboral formados
por los siguientes profesionales: psicólogos,
terapeutas ocupacionales, técnicos de empleo,
preparadores laborales y jefes de taller.
Los programas de apoyo en el ámbito laboral
se desglosan como siguen:
En cuanto a la persona con enfermedad mental:
· Orientación vocacional-laboral.
· Programas de rehabilitación cognitiva
de apoyo a la inserción.
· Apoyo a la formación
· Entrenamiento en ajuste formativo-laboral.
· Entrenamiento en asertividad laboral
y habilidades sociales.
· Entrenamiento en técnicas de autocontrol.
· Entrenamiento en habilidades para la
búsqueda de empleo.
· Apoyo en la Búsqueda Activa de
Empleo.
· Seguimiento, entrenamiento y apoyo en
el puesto de trabajo.
· Apoyo al desarrollo ocupacional en el
tiempo libre.
En cuanto al entorno familiar:
· Escuela de familias para la inserción
formativo-laboral.
· Apoyo y orientación familiar para
el desarrollo profesional.
· Apoyo a la creación de formulas
de autoempleo.
En cuanto al entorno formativo-laboral y ocupacional:
· Análisis y valoración del
mercado formativo-laboral.
· Programas de Información y Coordinación
con recursos formativos.
· Programas de información y Coordinación
con recursos laborales.
· Servicios de intermediación laboral.
· Difusión, creación y apoyo
de alternativas y centros sociales de inserción
y de apoyo formativo-laboral.
· Desarrollo de formulas empresariales
y políticas de inserción.
INTERVENCIÓN
EN LA ORIENTACIÓN VOCACIONAL Y OCUPACIONAL
La intervención
en la orientación vocacional parte del
concepto de orientación ocupacional que
es un método de intervención que,
desde las terapias ocupacionales, debemos utilizar
en todos los ámbitos de actuación
y áreas de las ocupaciones humanas en las
que intervenimos. El objetivo general de los programas
de orientación vocacional sería
que las personas destinatarias mejoren el conocimiento
del entorno formativo-laboral, de las propias
capacidades y competencias personales, y con dicho
conocimiento puedan adaptarse a dicho entorno
de la forma más eficaz y satisfactoria
posible, en función de sus características
e intereses personales, mejorando sus capacidades
de empleabilidad.
Es importante garantizar un apoyo constante que
facilite un itinerario formativo-laboral adecuado,
intentando evitar grandes lagunas formativas y/o
laborales, realización de formación
muy dispar y poco ajustada con la trayectoria
curricular de la persona y sus posibilidades futuras
de trabajo así como acciones ineficaces
de búsqueda de trabajos para los que la
persona no cumple el perfil o no es capaz de mantener.
Las estrategias para llegar a tales objetivos
pueden ser múltiples desde un encuadre
clínico y social, pero aun están
por evaluar los existentes y desarrollar otros
nuevos en los diferentes recursos de atención
sociosanitaria para personas con enfermedad mental.
En general, la orientación vocacional se
fundamente en el consejo para fomentar que el
sujeto desarrolle aquellos aspectos que le limitan
en su desarrollo profesional. Dicho consejo debe
encaminarse a fomentar actividades cotidianas
y laborales ajustadas al perfil de cada sujeto
que le permitan el desarrollo de todas sus competencias.
La facilitación de experiencias, por tanto,
se hace imprescindible. Dichas experiencias deben
producir un acercamiento laboral, por lo que el
análisis de la persona y el análisis
de actividades se convierten en una metodología
básica de la intervención en orientación
vocacional y profesional.
Estas experiencias se pueden contextualizar en
diferentes entornos y pueden tener características
variadas como: voluntariado, formación,
docencia, empleo temporal, etc.
ENTORNO FAMILIAR
El proceso de socialización
ocupacional se inicia en el núcleo familiar,
donde los niños comienzan a recibir información
sobre la formación, el trabajo, el juego
y el ocio, y aprenden diferentes aspectos fundamentales
para su futuro ocupacional en el ámbito
productivo. Desde esta premisa básica,
la intervención con familias se hace imprescindible
en la mayoría de los casos para que la
intervención sea eficaz e integral.
El funcionamiento del sistema familiar en las
personas con problemas de salud mental se afecta
en muchos factores que pueden limitar y/o entorpecer
el proceso de desarrollo profesional e integración
laboral. Actitudes y conductas de sobreprotección,
desentendimiento, falta de conocimiento del mercado
laboral y sus alternativas, expectativas desajustadas,
etc., producen un conflicto y desajustes importantes
en las posibilidades de apoyo familiar para el
desarrollo de la empleabilidad, por lo que es
necesario un trabajo de asesoramiento y entrenamiento
con la familia, paralelo al que se realiza con
la persona afectada por el enfermedad mental.
Hay múltiples aspectos del mundo laboral
y de a discapacidad que angustian a las familias
de una persona que requiere cualquier proceso
de rehabilitación laboral y que no son
capaces de manejar adecuadamente sin la adecuada
ayuda y asesoramiento. Son muchos los cambios
que se deben adoptar y que requieren de un proceso
progresivo de aprendizaje, integración
y generalización.Para la intervención
con la familia es necesaria una motivación
de base para lograr conseguir los esfuerzos para
el cambio. Las familias necesitan entender que
el cambio es necesario y que va a ser más
eficaz que sus soluciones habituales. Siempre
hay que señalar que el sujeto es el protagonista
del proceso, y en el caso de personas adultas
tienen la autoridad y el derecho de decidir el
nivel de implicación de su familia y de
sus necesidades.
DESARROLLO DE COMPETENCIAS PROFESIONALES
Los seres humanos podemos tener dificultades a
la hora de llevar a cabo las demandas que le exige
un puesto de trabajo o cualquier otra actividad
de la estructuración ocupacional, con las
consecuencias negativas que esto implica para
su salud mental. Esto afecta a la autoestima profesional
de la persona afectada de tal forma que tiene
gran miedo a enfrentarse de nuevo al mercado laboral,
provocándole un abandono progresivo de
los hábitos formativos y laborales y una
progresiva dificultad para la puesta en práctica
de las competencias profesionales. Por tanto,
es necesario hacer una valoración objetiva
y específica de estas y un entrenamiento
de estas, realizando las orientaciones y apoyos
necesarios una vez la persona se ha incorporado
a un curso o puesto de trabajo.
La metodología de orientación y
entrenamiento de dichas competencias se realiza
a través de la facilitación de experiencias,
según un modelo de acercamiento laboral,
de tal forma que se pongan en juego todos los
factores necesarios para el mantenimiento de la
empleabilidad durante la vida laboral activa.
Es importante señalar en ese sentido la
relevancia que tiene el análisis por competencias
de los sujetos, así como el análisis
de los contextos laborales y las tareas a realizar.
En este modelo de acercamiento laboral se ponen
en juego varios factores: el sujeto, el entorno
inmediato (recursos, materiales y personas), las
tareas y el mercado laboral. Hay que trabajar
con dichos factores de tal forma que se produzca
un equilibrio eficaz entre todos ellos. El análisis
de la persona y el análisis de las tareas
y puestos se conceptualizan en rehabilitación
laboral como procesos imprescindibles y complejos.
Dicho análisis parte de un modelo multidisciplinar,
que posibilita el hacer los ajustes necesarios
en los factores implícitos. Estos conceptos
parten de los modelos de la ciencia de la ergonomía
y del ajuste persona-puesto de trabajo.
Áreas a desarrollar
con relación a las Capacidades de ejecución
laboral
Hábitos básicos de trabajo. Competencias
participativasAsistencia. Puntualidad Aseo y cuidado
personal. Actitud frente al trabajo. Cumplimiento
y organización del horario.Utilización
del tiempo de descanso.Hábitos alimenticios.Manejo,
equipo y herramientas. Cuidado del material.Continuidad
de las tareas.Resistencia a la fatiga.Resistencia
a la monotonía.Reacción al trabajo
repetitivo.Reacción a los cambios de trabajo.Higiene
en el trabajo.Seguridad.Utilización de
ropa de trabajo. Habilidades cognitivas y psicomotrices
Competencias metodologicasAtención.Orientación
y reconocimiento.Memoria.Secuenciación.
Categorización.Manejo del tiempo.Aprendizaje.Generalización.Resolución
de problemas.Manipulación fina y gruesa.Rapidez
de movimientos y ritmo.Fuerza Aspectos socioculturales
y formativos.Competencias técnicasConocimiento
y utilización del entorno sociocomunitario.Formación
especifica y continua para el puesto.Formación
ocupacional.Formación básica: cálculo,
lectura, escritura.Manejo de transportes.Manejo
de dinero.Experiencias laborales.Habilidades de
comunicación e interacción social.Competencias
SocialesPapel en el grupo.Interacción con
compañeros.Acciones para fomentar la red
social.Independencia del supervisor.Relación
con el supervisor.Cooperación con el supervisor.Tolerancia
a las criticas.Aceptación de valoraciones.Adaptación
a las normas. Capacidad para iniciar conversaciones.Capacidad
para mantener una conversación.Capacidad
para solicitar ayudaCapacidad para ofrecer ayuda.Capacidad
para expresar críticas y sentimientos negativos.Capacidad
para expresar valoraciones.Habilidad de trabajo
en equipo.Comunicación no verbal.Aspectos
de la comunicación verbal.
BÚSQUEDA ACTIVA DE EMPLEO
La búsqueda activa de empleo es una fase
complicada para cualquier trabajador. Se ponen
en juego muchos factores relacionados con la autoestima
profesional, con el tipo de apoyo familiar, con
la falta de cualificación o el exceso de
ésta, con la situación y características
del mercado laboral en dicho momento. En conclusión,
es un momento donde hay que poner en práctica
y desarrollar muchas estrategias de afrontamiento
y muchas habilidades sociales.
El entrenamiento en habilidades para la búsqueda
de empleo tiene como objetivo la adquisición
de técnicas y habilidades básicas
suficientes para desenvolverse con éxito
en la búsqueda de un empleo. En dicha adquisición
es importante que tengamos en cuenta el concepto
de apoyo o acompañamiento social, es decir,
la valoración continua de la ayuda, orientación
y entrenamiento que necesiten los sujetos en cualquier
parte del proceso, para permitir el mayor grado
de eficacia y éxito. Consiste en un continuo
apoyo y aprendizaje en función de los déficit
y necesidades que se han detectado en cada persona
con la que estamos interviniendo, de tal forma
que los apoyos sean cada vez menores y la persona
sea capaz de hacer un plan activo de búsqueda
de empleo lo más autónomamente posible.
Hay que valorar que el mercado laboral ofrece
en muchas ocasiones trabajos temporales, por lo
que la persona puede estar en proceso de búsqueda
activa de empleo en numerosas ocasiones, siendo
conveniente un proceso de orientación y
tutorización dando los apoyos pertinentes
en cada caso.
Las habilidades que hay que poner en marcha para
la búsqueda de empleo son, entre otras,
uno de los componentes importantes y necesarios
en el proceso de orientación e inserción
laboral de cualquier persona que quiera incorporarse
al mundo laboral. Nuestro objetivo principal de
la rehabilitación laboral no es que la
persona aprenda a encontrar empleo, si no que
aprenda a como mantener las capacidades de empleabilidad.
Dichas habilidades deben ser las ajustadas a las
demandas del mercado laboral del momento, por
lo que las personas que buscan incorporarse a
dicho mercado deben valorar tanto sus propias
habilidades personales como las exigencias del
mismo, para obtener los resultados más
eficaces posibles para la inserción.
Hay que añadir que el objetivo principal
de la rehabilitación o inserción
laboral no es que la persona tenga muy buenas
técnicas de búsqueda de empleo o
haga entrevistas de un alto nivel de calidad.
El desarrollo de competencias profesionales se
produce progresivamente a través de las
experiencias que se desarrollan en el ciclo vital.
Las competencias para la búsqueda de empleo
se desarrollan a lo largo de la vida laboral en
la que vamos mejorando nuestros contactos informales,
nuestro currículum, la forma de defender
nuestra identidad profesional y nuestra madurez,
etc.
Por tanto, la búsqueda activa de empleo
debe estar apoyada tanto por la red social informal
de la persona como por métodos de intermediación
laboral, que compensen a través de diferentes
metodologías algunas de las limitaciones
que se presentan debidas a déficit en el
desarrollo profesional o a la propia estructura
ocupacional y empresarial en el ámbito
social. Este es uno de los puntos débiles
de la rehabilitación laboral, debido a
no existir una cultura de mercado laboral y de
empresa en los equipos de rehabilitación.
Sería interesante la incorporación
de profesionales del ámbito social y de
la empresa a los equipos de rehabilitación
tales como Diplomados en Relaciones Laborales,
Economistas, Diplomados en Empresariales, Diplomados
en Gestión y Dirección de Empresas,
etc., que darían una visión empresarial
al proceso de desarrollo profesional e inserción
laboral.
INVESTIGACIÓN
DEL MERCADO LABORAL. ANALISIS, DISEÑO Y
ADECUACIÓN DE PUESTOS DE TRABAJO
En el mercado laboral
actual se exigen múltiples habilidades
para mantener la empleabilidad a lo largo de la
trayectoria curricular de las personas en edad
activa laboral. Esto lleva a que personas con
enfermedad mental, a pesar de tener una cualificación
profesional ajustada y competente, puedan tener
dificultades a la hora de acceder y mantener un
puesto de trabajo.
Es importante desde el trabajo de integración
sociolaboral hacer un detallado estudio del mercado
formativo laboral, analizando y coordinándose
con los diferentes recursos de la estructura ocupacional
comunitaria.
· Nuevos yacimiento de empleo. Tendencias
en el mercado laboral y oportunidades futuras.
· Creación y crecimiento de empresas
en las diferentes zonas de nuestro campo de acción.
· Convocatorias de cursos de diferentes
organismos públicos y/o privados (IMEFE,
INEM, CCOO, UGT, etc.)
· Acciones de organismos específicos
que trabajan para la integración sociolaboral
de personas en riesgo y con minusvalías
(Fundación Adecco, InterLabor, Candelitas,
Fundosa, SIFU, etc.).
· Legislación que pueda afectar
a la integración laboral (pensiones, subvenciones
para contratación de personas con minusvalía,
condiciones y beneficiarios de los diferentes
contratos, etc.)
· Contacto y coordinación con recursos
laborales (INEM, Cámara de Comercio, Asociaciones
empresariales, etc.)
· Contacto y coordinación con sindicatos
(CCOO, UGT, etc.) en cuanto a planes de integración
laboral de colectivos con dificultades de empleabilidad.
Además de esta información del mercado
laboral ordinario, es importante la concienciación
y fomento de puestos de trabajo adaptados para
personas con enfermedad mental. La creación
de estrategias de marketing social y de intermediación
laboral se hace imprescindible, sobre todo, en
este colectivo en el que hay que hacer campañas
de difusión y desestigmatización
hacia diferentes frentes sociales. Por tanto es
importante la puesta en marcha y desarrollo de
acciones como:
· El fomento, diseño y gestión
para la puesta en marcha de empresas de inserción.
· Los programas y proyectos empresariales
de empleo con apoyo.
· La creación de centros especiales
de empleo.
· La búsqueda de recursos que permitan
la incorporación de personas en prácticas
o aporten trabajos temporales que permitan el
acercamiento real al empleo.
· La concienciación de empresarios
y selectores de personal, para el análisis
de puestos de trabajo y sus demandas, así
como posibles reestructuraciones de estos y prestación
de apoyos.
· La difusión de las características
laborales de las personas con enfermedad mental,
reduciendo el gran estigma social y fomentando
el desarrollo de las nuevas áreas de la
ergonomía ocupacional (ergonomía
cognitiva; conciliación de vida familiar,
ocio y trabajo; prevención de la salud
laboral entre estas la salud mental; adaptación
y readaptación de puestos de trabajo, etc.)
· Difusión de las consecuencias
negativas para la salud mental de las características
actuales del mercado laboral y de la estructura
ocupacional, dotando de medidas de ergonomía
psicosocial y de apoyo ocupacional.
CONCLUSIONES
Hay una relación clara en las sociedades
actuales entre la estructura ocupacional y los
problemas de salud mental. Las características
de los puestos de trabajo, y las demás
ocupaciones diarias provoca situaciones en las
que los seres humanos pierden su identidad, la
perspectiva de su trayectoria vital y la enfermedad
mental aparece.
La perdida de la salud mental afecta a un gran
porcentaje de población que necesita el
desarrollo de estrategias de intervención
especificas que posibiliten la prevención,
la rehabilitación y/o la compensación
de las posibles consecuencias negativas en su
desarrollo profesional.
La rehabilitación laboral deberá
cubrir de forma interdisciplinar la tarea de desarrollar
las capacidades laborales de las personas con
enfermedad mental, así como modificar y
diseñar puestos de trabajo adaptados a
las necesidades que presenten, realizando paralelamente
una concienciación social de la competencia
real de las personas con esta enfermedad, y de
sus posibilidades de desarrollo profesional y
productivo.
La ciencia de la Ocupación, de la que surgen
las terapias ocupacionales en el ámbito
laboral, tiene el objetivo primordial es el ajuste
entre la persona y las relaciones ocupacionales
que establece con su entorno a través de
las actividades cotidianas. Como todas las ciencias,
la Ciencia de la Ocupación, necesita de
la participación de diferentes disciplinas
y profesionales, por lo que el trabajo inter y
multidisciplinar se hace imprescindible, y más
en el área de integración y desarrollo
profesional de personas con problemas de salud
mental, al estar involucrados múltiples
agentes y ser tan diferentes las estrategias de
orientación, apoyo y entrenamiento necesarias,
incluyendo en estas a la participación
social de empresario y empresas.
La Terapia Ocupacional, en la actualidad posee
profesionales adecuadamente formados y las herramientas
que posibilitan el ajuste del sistema persona-trabajo
y se presumen de primera necesidad en los pacientes
con enfermedad mental, basándonos en la
premisa de que el trabajo es una ocupación
de la vida diaria en la que desarrollamos múltiples
actividades que estructuran y fundamentan gran
parte del resto de actividades, ocupaciones, y
expectativas, y que por tanto, posibilita el poder
tener una mejor calidad de vida y, en definitiva,
una mejora de la salud, factores relevantes en
el estado de bienestar.
La terapia ocupacional debe apostar por el estudio,
investigación, creación y estructuración
de entornos laborales que mejoren y cuiden la
salud mental de los trabajadores y posibiliten
la incorporación de otros cuya salud mental
ha sido afectada de tal forma que ha provocado
la perdida de su puesto de trabajo o ha afectado
negativamente a su desarrollo profesional. Esto
requiere la movilización de diferentes
estructuras ocupacionales, así como la
participación de equipos multidisciplinares.
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