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MODELOS DE INTERVENCIÓN SOBRE LA EMPLEABILIDAD Y LA SALUD MENTAL.
DIFICULTADES Y OBSTÁCULOS
Óscar Sánchez Rodríguez.- Terapeuta Ocupacional.
Centro de Rehabilitación Laboral “Vázquez de Mella”
Comunidad de Madrid. Gestión Técnica: Gabinete de Trabajo Social Grupo 5.
Víctor Daniel Sánchez Rodríguez.- Preparador Laboral.
Centro de Rehabilitación Laboral “Getafe”
Comunidad de Madrid. Gestión Técnica: Intress.

“... se ha de preguntar si saben algún oficio; los que ninguno saben, si son de proporcionada edad, han de ser instruidos en aquel a que tengan más inclinación, si se puede, y si no, en el que sea más semejante, como el que no pueda coser vestidos cosa las que se llaman polainas, botines y calzas; si es ya de provecta edad o de ingenio demasiado rudo, enseñésele oficio más fácil y, finalmente, el que cualquiera puede aprender en pocos días, como cavar, sacar agua, llevar algo a cuestas o en el pequeño carro de una rueda, acompañar al magistrado, ser ministro de éste para algunas diligencias, ir a donde le envíen con letras o mandatos, o cuidar y gobernar caballos de alquiler”.

“De subventione pauperum” : Juan Luis Vives. Siglo XVI
RESUMEN

El desarrollo profesional de los seres humanos está condicionado por diferentes factores que quedan definidos por el contexto en el que nace y se desarrolla, así como por las competencias que desarrolla en dicho contexto a partir de las capacidades naturales innatas.
El estatus ocupacional es un de los factores más importantes de la desigualdad social y de la pobreza en las sociedades actuales y está muy relacionado con los niveles de salud mental. El estatus lo entendemos como el nivel profesional que un individuo tiene en una escala de valores establecida en un determinado contexto sociocultural. Entendemos desigualdad social como las diferencias de acceso a un completo estado de bienestar, y por tanto, cuando hablamos de salud mental, enfermedad mental, estatus ocupacional y empleabilidad, nos metemos de lleno en un terreno lleno de desigualdades social y por tanto no podemos hablar del estado de bienestar. Más bien hablamos de un estado de malestar.
En el campo de la salud mental, a lo largo de la historia se han modificado los métodos de intervención, tratamiento y rehabilitación de las personas afectadas de una enfermedad mental. El paralelismo y equilibrio entre desarrollo profesional y salud mental se puede romper por múltiples factores que desencadenan consecuencias negativas y que influyen en las posibilidades de empleabilidad de las personas afectadas.
Todos los modelos psicosociales que centran su intervención en la empleabilidad, desarrollo profesional e inserción laboral de las personas con enfermedad mental están en revisión y evolución continua. Podemos decir claramente que hay obstáculos contextuales y ambientales para poner en marcha muchos de los nuevos modelos, y estos obstáculos son mucho más incapacitantes que las propias dificultades derivadas de la enfermedad personas afectadas. Por tanto nos enfrentamos a un reto, o quizá podamos definirlo como un mito, “el mito de la ergonomía”.
Desde los diferentes modelos de la Terapia Ocupacional y sus técnicas de intervención, siempre basadas en el ajuste persona-entorno y en el desarrollo de competencias a través de la ocupación, se pueden analizar los factores negativos influyentes en el desarrollo profesional de las personas con enfermedad mental y plantear diferentes estrategias de intervención que favorezcan su prevención, rehabilitación u compensación. Desde esta perspectiva se favorece, además de las capacidades de empleabilidad, la calidad de vida y la salud de las personas afectadas.


INTRODUCCIÓN

Desde una perspectiva biopsicosocial, podemos analizar los diferentes términos asociados al trabajo basándonos en los factores que influyen en el desarrollo de roles productivos a lo largo de la vida de las personas, es decir lo que podríamos denominar desarrollo vocacional y ocupacional como proceso de socialización.
Por socialización se entiende la vinculación efectiva de la persona con el contexto social y cultural en el que trascurre su vida (Coestsier y Claes. 1987). Romero Ayuso(2003) señala que esto implica la activación de un conjunto de procesos por los que los individuos desarrollan habilidades cognitivas y afectivas útiles para su integración en los grupos sociales, aprenden normas y valores, manifiestan patrones de comportamiento estables y modos de percibir la realidad congruentes con la mayoría de las personas con las que interaccionan diariamente.
Podemos afirmar que se trata de un proceso de aprendizaje mediante el que se adquieren las actitudes, habilidades y conductas útiles para el desarrollo de la empleabilidad y productividad a lo largo del ciclo vital. Asimismo podemos decir, que el trabajo, como participación social, marca los roles productivos del individuo, y por tanto, es un factor de socializador de primer orden, hablándose ya del concepto de socialización ocupacional para referirse a la generalización hacia el desempeño de diferentes ocupaciones a través de las competencias adquiridas durante el proceso.
La dimensión temporal de la socialización laboral hace referencia al hecho de que cualquier proceso de socialización ocurre a lo largo del tiempo. Peiró y Prieto diferencian dos periodos en el proceso de socialización laboral y ocupacional que se enmarcan en un proceso continuo de socialización ocupacional, como concepto del proceso continuo de adquisición de normas y conductas de adaptación a diversas ocupaciones o la adaptación a diferentes situaciones ocupacionales, adquiriendo diferentes etapas de madurez ocupacional:
· Un primero momento de socialización para el trabajo que consiste en una preparación para desempeñar un trabajo u ocupación en general.
· Un segundo momento de socialización en el trabajo u ocupación, que se centra en el aprendizaje y desempeño de un puesto de trabajo, normas y cultura propia de una organización laboral o comunitaria.
Diferentes autores consideran el significado que cada persona da al trabajo como un indicador de la motivación laboral. El trabajo puede ser una fuente de identidad y autoestima, de la que derivan sentimientos positivos, que conducen a aumentar la implicación con el trabajo, o por el contrario, puede ser una fuente de frustración, aburrimiento, y un sin sentido. En dicha definición personal y partiendo de la relación teórica descrita, podemos decir que influyen de forma interrelacionada variados y diferentes factores como elementos activos en el desarrollo de la motivación laboral y el desarrollo profesional.

DESARROLLO PROFESIONAL, PRODUCTIVIDAD Y EMPLEABILIDAD

El desarrollo ocupacional es el proceso vital por el cual una persona va adquiriendo comportamientos y actitudes que le lleva a realizar las actividades cotidianas adecuadas en cada momento de su vida, dependiendo de las necesidades personales y las características del entorno. Partiendo de esta definición, podemos señalar que el desarrollo profesional es el proceso, igualmente vital, por el que una persona va adquiriendo diferentes tipos de competencias técnicas, metodológicas, sociales y participativas para el desarrollo de actividades formativas y laborales productivas ajustadas a sus necesidades y características personales así como a las demandas y características de su entorno.
En cuanto al término producción y productividad, debemos hacer un análisis biopsicosocial que nos facilite conocer algunos de los factores y características que influyen en la adquisición de los diferentes roles productivos y las competencias necesarias para el desempeño profesional a lo largo de la trayectoria vital de la persona. Es lo que podemos denominar como proceso de socialización profesional. Algunos de las características que podemos señalar de este proceso son:
· Las características propias de la persona (edad, sexo, capacidades, etc.)
· Es un proceso que abarca toda la trayectoria de la persona, desde el nacimiento a la vejez.
· Van a existir influencias de diferentes agentes que trasmiten, educan o imponen normas sociales y culturales (familia, educadores, sistemas políticos, etc.).
· Es un proceso continuo de ajuste dinámico y cambiante entre la persona y el entorno.
· Hay una interacción mutua de todas las áreas ocupacionales de la persona en cada rol productivo formativo-laboral.
De forma muy genérica podemos afirmar que el trabajo aporta una serie de aspectos positivos, que como decíamos antes, permiten el desarrollo psicosocial y ocupacional de la persona. Entre estos aspectos destacamos (Rivas.-1998):
· Aporta medios económicos que garantizan el acceso a bienes y servicios.
· Facilita la integración de creencias, valores, expectativas y normas sociales.
· Potencian la autoestima.
· Aporta una determinada identidad personal y roles activos.
· Estructura el tiempo y facilita la adquisición de hábitos diarios paralelos en el ámbito familiar, ocio, cuidado personal, etc.
· Favorece el desarrollo de competencias y el deseo de mejorarlas.
· Es una fuente de interacción, comunicación y contacto social.
· Facilita la continuidad y paralelismos de la persona en la trayectoria y avance sociocomunitario con sus grupo de interacción y grupo de iguales.
Por nuestra parte, se puede elaborar una definición que base el trabajo como actividad productiva entendiendo “las actividades productivas como aquel conjunto de actividades humanas, en las que la persona aporta sus intereses, capacidades y conocimientos, y en las que mediante el uso de los recursos disponibles, permite obtener o prestar ciertos productos, bienes y/o servicios. Con la ejecución de dichas actividades, la persona obtiene algún tipo de compensación material, psicológica y/o social.” (Sánchez R, O. 2001).
Hay cinco factores que siempre van a estar implícitos en la ejecución de una actividad productiva:
· La persona, como principal eje del sistema, que ejecuta la actividad, participando según sus valores y motivaciones, experiencias, expectativas, habilidades y dificultades, energías y esfuerzos, etc.
· El entorno, que el cual enmarca la acción con los conceptos de producción y los roles, los recursos disponibles externos para la realización de la actividad.
· La actividad, como medio en sí mismo, que facilita que la persona alcance sus fines y propósitos.
· Compensación, la persona debe encontrar algún tipo de compensación, bien sea materia, psicológica y/o social, vendrá definida por los factores motivadores que conducen a la ejecución de una determinada conducta en un momento dado. Al realizar una determinada tarea productiva la persona obtiene beneficios positivos o bien pierde o evita consecuencias negativas de la omisión de esta.
· Producción, que puede ser la obtención o prestación de determinados productos, bienes o servicios. Y debería situarse en los mismos niveles que la compensación que recibe la persona, pues si no es así, si lo que predomina es la producción por encima de la compensación se dan situaciones de esclavitud, dependencia, falta de libertad, y en definitiva falta de autonomía. Y si lo que predomina es la compensación de la persona por encima de la producción, hablaríamos de otro tipo de actividades, mas relacionadas con el tiempo libre. Por tanto, para hablar de actividades productivas debe existir un equilibrio entre la compensación personal y la producción.

DIFICULTADES EN LA EMPLEABILIDAD Y LA SALUD MENTAL

La búsqueda del estado de bienestar y la trayectoria de la atención sociosanitaria hacia las personas con enfermedades crónicas ha ido provocando el replanteamiento del concepto de atención integral, y por tanto, cada vez son más los recursos sociosanitarios que se plantean como meta principal la inserción sociolaboral.
Dentro de las dificultades que nos encontramos para el acceso y mantenimiento en un trabajo de las personas con enfermedad mental, nos encontramos con 6 grandes grupos (Sánchez, O.-2004):
1. Las derivadas de la pérdida de salud. El desconocimiento sobre “lo que me pasa” “sobre lo que le pasa” produce consecuencias de actitudes negativistas, defensivas, pasivas,…. Hay una ruptura con diferentes expectativas de la vida.
2. Las derivadas de la sintomatología de la enfermedad. Los diferentes síntomas del enfermedad mental tales como déficit conductuales, trastornos obsesivos, déficit cognitivos, etc. , interfieren en el desarrollo de competencias profesionales. Analizando algunos de estos podemos indicar:
· Momento de inicio de la enfermedad. Las consecuencias más negativas suelen empezar a aparecer en la adolescencia y primera juventud. Dicha etapa es una de las más significativas en el proceso de desarrollo profesional, ya que es cuando se tienen que empezar a tomar las primeras decisiones, donde el entorno empieza a ser más exigente, donde es empiezan a tener las primeras experiencias formativo-laborales independientes, etc.
· Deficits cognitivos. Se pueden producir alteraciones en la atención y en el procesamiento de la información y memoria que pueden producir diferentes alteraciones en el ámbito educativo, formativo y laboral, tales como dificultades en la atención en clase, problemas en cuanto al aprendizaje de tareas, falta de constancia en los hábitos de estudios. Igualmente pueden aparecer problemas en el desarrollo de un puesto de trabajo, en el que la persona no presta suficiente atención a todos los estímulos, tareas y procesos de trabajo completos, lo que puede aumentar los síntomas y reducir el rendimiento, así como dificultar la memorización de instrucciones y por tanto la autonomía, iniciativa y eficacia como trabajador.
· Déficit conductuales. Algunas personas que sufren algún problema en su salud mental o sufren una enfermedad mental de más larga duración presentan alteraciones de la conducta como Inhibición, dificultades en el área de control de impulsos, hiperactividad, agresividad verbal o alteraciones del comportamiento con respecto a los otros, lo que provoca dificultades en el mantenimiento de hábitos de asistencia, problemas en las relaciones sociales con compañeros de clase o trabajo y aislamiento social.
· Trastornos obsesivos compulsivos. Los pensamientos obsesivos y las conductas compulsivas limitan enormemente el rendimiento en todas las actividades productivas de la vida cotidiana. La percepción de la ansiedad y las conductas desencadenadas para calmarlas interfieren de forma brusca en el desarrollo de una clase, en el estudio de un tema de una asignatura, en la planificación o ejecución de una tarea laboral, etc.
3. Las derivadas del prejuicio social. La sociedad margina a los diferentes; existe todavía una visión muy medieval de las personas con algún tipo de enfermedad, discapacidad, etc. El estigma social producido por tener una enfermedad visible a los otros, una minusvalía, o algo que se salga de la norma es una carga que puede llegar a afectar en todas las actividades cotidianas. Los medios de comunicación, en lugar de aportar una imagen real y objetiva de personas con afectación de su salud mental, siguen dando, en general, informaciones y comunicaciones en las que asocian a las personas afectadas con delitos, agresividad, incapacidad total, deficiencia mental, etc. En general hay pocas series de televisión y programas que incluyan entres sus protagonistas personas que sufran afectación de su salud mental y se trate de una forma constructiva e integradora. Se siguen utilizando términos directamente asociados a la enfermedad mental de forma despectiva o irónica como “loco”, “pirao”, “grillao”, etc. En otro tipo de enfermedades también ocurre, aunque en menor medida.
4. Las derivadas del propio mercado laboral. No podemos hacer un análisis de las dificultades de las personas con enfermedad mental sin hacer una descripción previa de las características actuales del mercado formativo-laboral. En los momentos que vivimos, suceden cambios muy rápidos en diferentes ámbitos sociológicos, de forma que las personas deben hacer adaptaciones rápidas y eficaces que les permitan continuar con un funcionamiento óptimo en el entorno en que viven. En el ámbito formativo-laboral estos cambios afectan de formas muy variadas y en múltiples aspectos que sería imposible de enumerar en su extensión, pero que, haciendo un resumen, podemos clasificar de la siguiente manera (Sánchez, O.-2003):
· Transformaciones en los puestos de trabajo y ocupaciones, en las formas de organizar el trabajo, aparición de nuevos yacimientos de empleo, etc.
· Cambios en los aspectos jurídicos que afectan a la formación, al empleo, a las minusvalías, etc.
· Globalización de los mercados de forma paralela a las uniones fronterizas, intercambio cultural, comunicaciones en tiempo real, etc.
· Modificación de los valores del trabajo, relacionándolos con otros familiares, culturales, de ocio.
· Aumento de la democratización social, tendencia hacia la individualización y hacia relaciones sociales horizontales; tendencias opuestas a los planteamientos históricos precedentes.
· Potenciación del desarrollo curricular individualizado, exigiendo especializaciones concretas en los puestos de trabajo y capacidad de adaptación.
· Cambios demográficos: inmigración, aumento de esperanza de vida, reducción de los nacimientos, etc.
· Aumento de la tecnificación de las tareas laborales, con la consecuente exigencia formativa de los recursos humanos.
· Incorporación de nuevos colectivos al mercado laboral: mujeres, inmigrantes, discapacitados.
· Creación y fomento de nuevas formas de gestión empresarial (E.T.T’s, fórmulas de trabajo asociado y cooperativismo, empresas de inserción, etc.)
· Exigencia social de una buena imagen de competencia personal, tanto para trabajos cualificados como no cualificados. Ya indicadas con anterioridad.
Estos cambios y características, hacen que personas con menores capacidades de adaptación sean más vulnerables a quedarse descolgadas del avance social con las consecuencias negativas que conlleva. Este desfase social repercute en muchas áreas, entre las que destacamos las dificultades en la empleabilidad
5. Las derivadas del entorno familiar y cercano. El sistema familiar y cercano ante una situación de perdida de salud reacciona de forma conjunta de formas determinadas, siendo estas la suma de la reacción de cada uno de sus miembros. Cada miembro de la red social que forma el entorno de la persona con enfermedad mental actúa ante diferentes situaciones que se le van presentando de la forma que considera más adecuada, pero en la mayoría de la ocasiones se actúa desde el desconocimiento, desde el desconcierto y desde la desesperación, siendo estas, malas herramientas para fomentar el desarrollo ocupacional y profesional en la persona que padece la enfermedad.
6. Las derivadas de los sistemas de atención sociosanitarios. Al igual que la red social, los sistemas sociosanitarios no están acostumbrados a manejar el área profesional de las personas con enfermedad mental. No existen metodologías de evaluación ni de intervención comúnmente utilizadas en los recursos sociosanitarios, con las repercusiones negativas que esto produce en los afectados y familiares tales como grandes lagunas formativo-laborales, itinerarios poco ajustado y expectativas poco realistas.
Las personas con enfermedad mental sufren dichas consecuencias negativas, valorando desde este análisis realizado la necesidad de creación de modelos de intervención y la puesta en marcha de metodologías de prevención, rehabilitación o compensación de estas.
Todas estas dificultades pueden desencadenarse en cuatro momentos puntuales del proceso de desarrollo profesional, señalándolas a continuación.
1. En el desarrollo de la madurez ocupacional: el proceso de aparición de síntomas de pérdida o afectación de la salud mental puede aparecer en cualquier momento de la vida. Los procesos más crónicos e incapacitantes son los que habitualmente empiezan en la infancia y adolescencia, por lo hay que analizar las características que puede tener el desarrollo infanto-juvenil en las personas con enfermedad mental. Ya en este momento se inician percepciones negativas del autoconcepto que desencadenan problemas o dificultades en el comportamiento social y el desarrollo ocupacional. La prevención primaria es fundamental, pero debido al sistema de atención sociosanitario y educativo, no se llega a dichas personas hasta etapas en las que la enfermedad ha aparecido con consecuencias más negativas. Entonces es tarde para la prevención y continuidad natural del proceso de madurez ocupacional y desarrollo profesional y se tiene que pasar a intervenciones desde la rehabilitación.
2. En el desarrollo de un itinerario laboral: cuando la salud mental se afecta, se produce una gran desorientación ocupacional que afecta a las expectativas, a la autopercepción de capacidades y la puesta en marcha de estas. Por tanto, las personas con problemas de salud mental puede que tengan una mayor dificultad en cuanto a identificar intereses formativo-laboral, identificar habilidades laborales, ajustar los intereses con ocupaciones del mercado laboral actual o tendencias futuras, relacionar las propias habilidades con ocupaciones, valorar diferentes tipos de empleo como opciones laborales validas, tener percepción muy dualista del trabajo (empleos perfectos/no perfectos con escasos criterios), tener una planificación profesional para conseguir un empleo, identificar los déficit laborales y ocupacionales para desarrollar un determinado perfil profesional..
3. En la adquisición o búsqueda activa de empleo: La búsqueda de un empleo es un de los momentos más complejos y estresantes en las sociedades actuales desarrolladas. Las personas con enfermedad mental pueden tener mayores problemas en algunas de las técnicas y habilidades necesarias para un proceso de búsqueda activa de empleo. Así podemos encontrar dificultades en algunas de las siguientes actividades y habilidades: priorizar e identificar las ventajas relativas al trabajo así como identificar las fuentes de empleo y de información, elaboración de un currículum vitae, afrontamiento de una entrevista o proceso de selección, fomentar y mantener una red social que potencie y apoye su integración laboral.
4. En la ejecución y mantenimiento de un empleo: las demandas que tiene cada puesto de trabajo deben ser ajustadas a las competencias profesionales del trabajador que lo va a ejecutar. Este ajuste es individual y en ocasiones depende de diferentes componentes y factores temporales que pueden provocar un buen o mal ajuste en dicho sistema trabajador-puesto de trabajo. En cualquier caso, las personas con enfermedad mental, puede que tengan mayor dificultad en realizar este ajuste teniendo en cuenta las demandas actuales de las empresas capitalistas en cuanto a los tiempos adaptación al puesto de trabajo. Dichas dificultades, pueden aparecer en la resistencia a trabajar durante largos periodos de tiempo, en ser asertivo, en el aprendizaje de tareas, en el ritmo de trabajo, en evaluar su propio trabajo y regularse, en la utilización del tiempo libre, en las relaciones con compañeros y supervisores, etc. En general en el ajuste de decíamos de las competencias profesionales a las demandas de un puesto de trabajo.
La condición de desempleado entre las personas con enfermedad mental es algo frecuente y refleja la gran dificultad para elegir, obtener y mantener un empleo tal y como funciona el mercado laboral actual. La experiencia de permanecer crónicamente en paro, aun contando con ayudas o pensiones, es altamente negativa para estas personas.
Ayudar al paciente a superar las limitaciones derivadas de la enfermedad es el objetivo inmediato de la rehabilitación, y en lo que se refiere a mejorar las condiciones sociales para conseguir mantener la empleabilidad y la igualdad social, constituye el mito de la rehabilitación laboral.
La rehabilitación laboral se fundamenta en los principios de la rehabilitación psicosocial y en cómo esta, sostiene que la persona con enfermedad mental puede aprender y mejorar su funcionamiento, tender a la normalización y aumentar el grado de autoestima e independencia.
Hay factores que no predicen un éxito o fracaso laboral en las personas con enfermedad mental:
· Diagnostico psiquiátrico o neurológico.
· Historia clínica
· Pruebas o Test de inteligencia, personalidad y aptitudes.
· Funcionamiento en otras actividades ocupacionales diferentes del laboral (auto cuidados, tiempo libre, cuidado del hogar, etc.)
· Funcionamiento determinado en otros ambientes diferentes al laboral. (manualidades, ocupaciones esporádicas, etc.)
· Sintomatología presente.
Hay factores que si pueden indicar un posible éxito o fracaso laboral:
· Desarrollo progresivo de competencias profesionales.
· Expectativas e intereses ajustados.
· La motivación laboral.
· Tipo de apoyo familiar.
· El apoyo profesional.
· Funcionamiento en la historia laboral previa.
· Ajuste persona-puesto de trabajo.
Respecto a la propia persona con enfermedad mental es imprescindible basarse en la evaluación, desarrollo y ajuste profesional basado en competencias, que son el pilar básico para el ajuste trabajador-puesto de trabajo. Podemos hacer la siguientes clasificación:
· Competencias técnicas: nivel de formación reglada, formación ocupacional, conocimientos técnicos, conocimientos sociocululturales, lectoescritura, informática, etc.
· Competencias metodológicas: capacidades cognitivas, capacidades psicomotrices, capacidades sensoriales.
· Competencias participativas: hábitos de trabajo, imagen personal, iniciativas, involucración en los objetivos productivos, calidad del trabajo, etc.
· Competencias sociales: habilidades sociales y de interacción social.

PROGRAMAS DE INTERVENCIÓN PARA EL DESARROLLO PROFESIONAL EN PERSONAS CON ENFERMEDAD MENTAL

Los modelos de intervención para la inserción y rehabilitación laboral se tienen que basar en conceptos holísticos e integrales de la persona y por tanto implican la participación de múltiples agentes y factores. Por tanto podemos definir la rehabilitación laboral en el enfermedad mental como “La atención comunitaria integral y holística que presta todos los servicios educativos, psicosociales, sanitarios, jurídicos, institucionales y ocupacionales para la adquisición, potenciación y compensación de aquellos conocimientos, hábitos, roles, habilidades y actitudes imprescindibles para la elección, adquisición y mantenimiento de un puesto de trabajo de las personas con enfermedades en la salud mental”(Sánchez,O.-2002). En esta definición, como vemos, se recogen los múltiples factores que están implícitos en el proceso de desarrollo profesional y de integración laboral.
Haciendo una análisis de los factores determinantes podemos describirlos como sigue:
· Servicios educativos: se refiere a profesionales de apoyo en el ámbito educativo tales como: psicopedagogos, neuropsicólogos, terapeutas ocupacionales, así como la formación a los educadores habituales (profesores, educadores sociales, etc.)
· Servicios psicosociales: se refiere a los aspectos económicos, residenciales, de apoyo a la familia, de ocio, de evaluación detallada de funcionamiento ocupacional en los centros base de valoración de discapacidades, de creación de centros integrados en las redes sociosanitarias de rehabilitación psicosocial y laboral.
· Servicios sociosanitarios: se refiere a los profesionales tales como neurólogos, psiquiatras y otros profesionales sociosanitarios: terapeutas ocupacionales, psicólogos, trabajadores sociales, personal de enfermería, educadores, etc.
· Servicios jurídicos: ser refiere a los pilares establecidos por las constituciones españolas y europeas, así como las legislaciones y funcionamientos específicos institucionales de discriminación positiva hacia la integración laboral de personas con enfermedad mental, así como la protección de la salud mental en el ámbito laboral.
· Servicios institucionales: se refiere a la información y fomento de la participación de empresarios, sindicatos, organismos formativos, administraciones públicas, etc.
· Servicios ocupacionales: se refiere a todos los servicios de orientación y apoyo laboral con la colaboración de profesionales tales como terapeutas ocupacionales, jefes de taller, preparadores laborales, etc.
La participación activa de los diferentes agentes en la inserción y desarrollo profesional son múltiples y cambiantes con relación a la evolución histórica de los conceptos de salud y enfermedad, así como por los conceptos establecidos por la estructuración ocupacional y la desigualdad social producida, por lo que es necesario hacer una valoración constante de estos, para hacer los ajustes necesarios.
La propuestas existentes en la actualidad, es la actual creación de equipos de apoyo y rehabilitación psicosocial, especificando equipos de inserción y apoyo laboral formados por los siguientes profesionales: psicólogos, terapeutas ocupacionales, técnicos de empleo, preparadores laborales y jefes de taller.
Los programas de apoyo en el ámbito laboral se desglosan como siguen:
En cuanto a la persona con enfermedad mental:
· Orientación vocacional-laboral.
· Programas de rehabilitación cognitiva de apoyo a la inserción.
· Apoyo a la formación
· Entrenamiento en ajuste formativo-laboral.
· Entrenamiento en asertividad laboral y habilidades sociales.
· Entrenamiento en técnicas de autocontrol.
· Entrenamiento en habilidades para la búsqueda de empleo.
· Apoyo en la Búsqueda Activa de Empleo.
· Seguimiento, entrenamiento y apoyo en el puesto de trabajo.
· Apoyo al desarrollo ocupacional en el tiempo libre.
En cuanto al entorno familiar:
· Escuela de familias para la inserción formativo-laboral.
· Apoyo y orientación familiar para el desarrollo profesional.
· Apoyo a la creación de formulas de autoempleo.
En cuanto al entorno formativo-laboral y ocupacional:
· Análisis y valoración del mercado formativo-laboral.
· Programas de Información y Coordinación con recursos formativos.
· Programas de información y Coordinación con recursos laborales.
· Servicios de intermediación laboral.
· Difusión, creación y apoyo de alternativas y centros sociales de inserción y de apoyo formativo-laboral.
· Desarrollo de formulas empresariales y políticas de inserción.

INTERVENCIÓN EN LA ORIENTACIÓN VOCACIONAL Y OCUPACIONAL

La intervención en la orientación vocacional parte del concepto de orientación ocupacional que es un método de intervención que, desde las terapias ocupacionales, debemos utilizar en todos los ámbitos de actuación y áreas de las ocupaciones humanas en las que intervenimos. El objetivo general de los programas de orientación vocacional sería que las personas destinatarias mejoren el conocimiento del entorno formativo-laboral, de las propias capacidades y competencias personales, y con dicho conocimiento puedan adaptarse a dicho entorno de la forma más eficaz y satisfactoria posible, en función de sus características e intereses personales, mejorando sus capacidades de empleabilidad.
Es importante garantizar un apoyo constante que facilite un itinerario formativo-laboral adecuado, intentando evitar grandes lagunas formativas y/o laborales, realización de formación muy dispar y poco ajustada con la trayectoria curricular de la persona y sus posibilidades futuras de trabajo así como acciones ineficaces de búsqueda de trabajos para los que la persona no cumple el perfil o no es capaz de mantener.
Las estrategias para llegar a tales objetivos pueden ser múltiples desde un encuadre clínico y social, pero aun están por evaluar los existentes y desarrollar otros nuevos en los diferentes recursos de atención sociosanitaria para personas con enfermedad mental. En general, la orientación vocacional se fundamente en el consejo para fomentar que el sujeto desarrolle aquellos aspectos que le limitan en su desarrollo profesional. Dicho consejo debe encaminarse a fomentar actividades cotidianas y laborales ajustadas al perfil de cada sujeto que le permitan el desarrollo de todas sus competencias. La facilitación de experiencias, por tanto, se hace imprescindible. Dichas experiencias deben producir un acercamiento laboral, por lo que el análisis de la persona y el análisis de actividades se convierten en una metodología básica de la intervención en orientación vocacional y profesional.
Estas experiencias se pueden contextualizar en diferentes entornos y pueden tener características variadas como: voluntariado, formación, docencia, empleo temporal, etc.

ENTORNO FAMILIAR

El proceso de socialización ocupacional se inicia en el núcleo familiar, donde los niños comienzan a recibir información sobre la formación, el trabajo, el juego y el ocio, y aprenden diferentes aspectos fundamentales para su futuro ocupacional en el ámbito productivo. Desde esta premisa básica, la intervención con familias se hace imprescindible en la mayoría de los casos para que la intervención sea eficaz e integral.
El funcionamiento del sistema familiar en las personas con problemas de salud mental se afecta en muchos factores que pueden limitar y/o entorpecer el proceso de desarrollo profesional e integración laboral. Actitudes y conductas de sobreprotección, desentendimiento, falta de conocimiento del mercado laboral y sus alternativas, expectativas desajustadas, etc., producen un conflicto y desajustes importantes en las posibilidades de apoyo familiar para el desarrollo de la empleabilidad, por lo que es necesario un trabajo de asesoramiento y entrenamiento con la familia, paralelo al que se realiza con la persona afectada por el enfermedad mental.
Hay múltiples aspectos del mundo laboral y de a discapacidad que angustian a las familias de una persona que requiere cualquier proceso de rehabilitación laboral y que no son capaces de manejar adecuadamente sin la adecuada ayuda y asesoramiento. Son muchos los cambios que se deben adoptar y que requieren de un proceso progresivo de aprendizaje, integración y generalización.Para la intervención con la familia es necesaria una motivación de base para lograr conseguir los esfuerzos para el cambio. Las familias necesitan entender que el cambio es necesario y que va a ser más eficaz que sus soluciones habituales. Siempre hay que señalar que el sujeto es el protagonista del proceso, y en el caso de personas adultas tienen la autoridad y el derecho de decidir el nivel de implicación de su familia y de sus necesidades.


DESARROLLO DE COMPETENCIAS PROFESIONALES


Los seres humanos podemos tener dificultades a la hora de llevar a cabo las demandas que le exige un puesto de trabajo o cualquier otra actividad de la estructuración ocupacional, con las consecuencias negativas que esto implica para su salud mental. Esto afecta a la autoestima profesional de la persona afectada de tal forma que tiene gran miedo a enfrentarse de nuevo al mercado laboral, provocándole un abandono progresivo de los hábitos formativos y laborales y una progresiva dificultad para la puesta en práctica de las competencias profesionales. Por tanto, es necesario hacer una valoración objetiva y específica de estas y un entrenamiento de estas, realizando las orientaciones y apoyos necesarios una vez la persona se ha incorporado a un curso o puesto de trabajo.
La metodología de orientación y entrenamiento de dichas competencias se realiza a través de la facilitación de experiencias, según un modelo de acercamiento laboral, de tal forma que se pongan en juego todos los factores necesarios para el mantenimiento de la empleabilidad durante la vida laboral activa. Es importante señalar en ese sentido la relevancia que tiene el análisis por competencias de los sujetos, así como el análisis de los contextos laborales y las tareas a realizar.
En este modelo de acercamiento laboral se ponen en juego varios factores: el sujeto, el entorno inmediato (recursos, materiales y personas), las tareas y el mercado laboral. Hay que trabajar con dichos factores de tal forma que se produzca un equilibrio eficaz entre todos ellos. El análisis de la persona y el análisis de las tareas y puestos se conceptualizan en rehabilitación laboral como procesos imprescindibles y complejos. Dicho análisis parte de un modelo multidisciplinar, que posibilita el hacer los ajustes necesarios en los factores implícitos. Estos conceptos parten de los modelos de la ciencia de la ergonomía y del ajuste persona-puesto de trabajo.

Áreas a desarrollar con relación a las Capacidades de ejecución laboral
Hábitos básicos de trabajo. Competencias participativasAsistencia. Puntualidad Aseo y cuidado personal. Actitud frente al trabajo. Cumplimiento y organización del horario.Utilización del tiempo de descanso.Hábitos alimenticios.Manejo, equipo y herramientas. Cuidado del material.Continuidad de las tareas.Resistencia a la fatiga.Resistencia a la monotonía.Reacción al trabajo repetitivo.Reacción a los cambios de trabajo.Higiene en el trabajo.Seguridad.Utilización de ropa de trabajo. Habilidades cognitivas y psicomotrices Competencias metodologicasAtención.Orientación y reconocimiento.Memoria.Secuenciación. Categorización.Manejo del tiempo.Aprendizaje.Generalización.Resolución de problemas.Manipulación fina y gruesa.Rapidez de movimientos y ritmo.Fuerza Aspectos socioculturales y formativos.Competencias técnicasConocimiento y utilización del entorno sociocomunitario.Formación especifica y continua para el puesto.Formación ocupacional.Formación básica: cálculo, lectura, escritura.Manejo de transportes.Manejo de dinero.Experiencias laborales.Habilidades de comunicación e interacción social.Competencias SocialesPapel en el grupo.Interacción con compañeros.Acciones para fomentar la red social.Independencia del supervisor.Relación con el supervisor.Cooperación con el supervisor.Tolerancia a las criticas.Aceptación de valoraciones.Adaptación a las normas. Capacidad para iniciar conversaciones.Capacidad para mantener una conversación.Capacidad para solicitar ayudaCapacidad para ofrecer ayuda.Capacidad para expresar críticas y sentimientos negativos.Capacidad para expresar valoraciones.Habilidad de trabajo en equipo.Comunicación no verbal.Aspectos de la comunicación verbal.


BÚSQUEDA ACTIVA DE EMPLEO


La búsqueda activa de empleo es una fase complicada para cualquier trabajador. Se ponen en juego muchos factores relacionados con la autoestima profesional, con el tipo de apoyo familiar, con la falta de cualificación o el exceso de ésta, con la situación y características del mercado laboral en dicho momento. En conclusión, es un momento donde hay que poner en práctica y desarrollar muchas estrategias de afrontamiento y muchas habilidades sociales.
El entrenamiento en habilidades para la búsqueda de empleo tiene como objetivo la adquisición de técnicas y habilidades básicas suficientes para desenvolverse con éxito en la búsqueda de un empleo. En dicha adquisición es importante que tengamos en cuenta el concepto de apoyo o acompañamiento social, es decir, la valoración continua de la ayuda, orientación y entrenamiento que necesiten los sujetos en cualquier parte del proceso, para permitir el mayor grado de eficacia y éxito. Consiste en un continuo apoyo y aprendizaje en función de los déficit y necesidades que se han detectado en cada persona con la que estamos interviniendo, de tal forma que los apoyos sean cada vez menores y la persona sea capaz de hacer un plan activo de búsqueda de empleo lo más autónomamente posible. Hay que valorar que el mercado laboral ofrece en muchas ocasiones trabajos temporales, por lo que la persona puede estar en proceso de búsqueda activa de empleo en numerosas ocasiones, siendo conveniente un proceso de orientación y tutorización dando los apoyos pertinentes en cada caso.
Las habilidades que hay que poner en marcha para la búsqueda de empleo son, entre otras, uno de los componentes importantes y necesarios en el proceso de orientación e inserción laboral de cualquier persona que quiera incorporarse al mundo laboral. Nuestro objetivo principal de la rehabilitación laboral no es que la persona aprenda a encontrar empleo, si no que aprenda a como mantener las capacidades de empleabilidad. Dichas habilidades deben ser las ajustadas a las demandas del mercado laboral del momento, por lo que las personas que buscan incorporarse a dicho mercado deben valorar tanto sus propias habilidades personales como las exigencias del mismo, para obtener los resultados más eficaces posibles para la inserción.
Hay que añadir que el objetivo principal de la rehabilitación o inserción laboral no es que la persona tenga muy buenas técnicas de búsqueda de empleo o haga entrevistas de un alto nivel de calidad. El desarrollo de competencias profesionales se produce progresivamente a través de las experiencias que se desarrollan en el ciclo vital. Las competencias para la búsqueda de empleo se desarrollan a lo largo de la vida laboral en la que vamos mejorando nuestros contactos informales, nuestro currículum, la forma de defender nuestra identidad profesional y nuestra madurez, etc.
Por tanto, la búsqueda activa de empleo debe estar apoyada tanto por la red social informal de la persona como por métodos de intermediación laboral, que compensen a través de diferentes metodologías algunas de las limitaciones que se presentan debidas a déficit en el desarrollo profesional o a la propia estructura ocupacional y empresarial en el ámbito social. Este es uno de los puntos débiles de la rehabilitación laboral, debido a no existir una cultura de mercado laboral y de empresa en los equipos de rehabilitación. Sería interesante la incorporación de profesionales del ámbito social y de la empresa a los equipos de rehabilitación tales como Diplomados en Relaciones Laborales, Economistas, Diplomados en Empresariales, Diplomados en Gestión y Dirección de Empresas, etc., que darían una visión empresarial al proceso de desarrollo profesional e inserción laboral.

INVESTIGACIÓN DEL MERCADO LABORAL. ANALISIS, DISEÑO Y ADECUACIÓN DE PUESTOS DE TRABAJO

En el mercado laboral actual se exigen múltiples habilidades para mantener la empleabilidad a lo largo de la trayectoria curricular de las personas en edad activa laboral. Esto lleva a que personas con enfermedad mental, a pesar de tener una cualificación profesional ajustada y competente, puedan tener dificultades a la hora de acceder y mantener un puesto de trabajo.
Es importante desde el trabajo de integración sociolaboral hacer un detallado estudio del mercado formativo laboral, analizando y coordinándose con los diferentes recursos de la estructura ocupacional comunitaria.
· Nuevos yacimiento de empleo. Tendencias en el mercado laboral y oportunidades futuras.
· Creación y crecimiento de empresas en las diferentes zonas de nuestro campo de acción.
· Convocatorias de cursos de diferentes organismos públicos y/o privados (IMEFE, INEM, CCOO, UGT, etc.)
· Acciones de organismos específicos que trabajan para la integración sociolaboral de personas en riesgo y con minusvalías (Fundación Adecco, InterLabor, Candelitas, Fundosa, SIFU, etc.).
· Legislación que pueda afectar a la integración laboral (pensiones, subvenciones para contratación de personas con minusvalía, condiciones y beneficiarios de los diferentes contratos, etc.)
· Contacto y coordinación con recursos laborales (INEM, Cámara de Comercio, Asociaciones empresariales, etc.)
· Contacto y coordinación con sindicatos (CCOO, UGT, etc.) en cuanto a planes de integración laboral de colectivos con dificultades de empleabilidad.
Además de esta información del mercado laboral ordinario, es importante la concienciación y fomento de puestos de trabajo adaptados para personas con enfermedad mental. La creación de estrategias de marketing social y de intermediación laboral se hace imprescindible, sobre todo, en este colectivo en el que hay que hacer campañas de difusión y desestigmatización hacia diferentes frentes sociales. Por tanto es importante la puesta en marcha y desarrollo de acciones como:
· El fomento, diseño y gestión para la puesta en marcha de empresas de inserción.
· Los programas y proyectos empresariales de empleo con apoyo.
· La creación de centros especiales de empleo.
· La búsqueda de recursos que permitan la incorporación de personas en prácticas o aporten trabajos temporales que permitan el acercamiento real al empleo.
· La concienciación de empresarios y selectores de personal, para el análisis de puestos de trabajo y sus demandas, así como posibles reestructuraciones de estos y prestación de apoyos.
· La difusión de las características laborales de las personas con enfermedad mental, reduciendo el gran estigma social y fomentando el desarrollo de las nuevas áreas de la ergonomía ocupacional (ergonomía cognitiva; conciliación de vida familiar, ocio y trabajo; prevención de la salud laboral entre estas la salud mental; adaptación y readaptación de puestos de trabajo, etc.)
· Difusión de las consecuencias negativas para la salud mental de las características actuales del mercado laboral y de la estructura ocupacional, dotando de medidas de ergonomía psicosocial y de apoyo ocupacional.


CONCLUSIONES


Hay una relación clara en las sociedades actuales entre la estructura ocupacional y los problemas de salud mental. Las características de los puestos de trabajo, y las demás ocupaciones diarias provoca situaciones en las que los seres humanos pierden su identidad, la perspectiva de su trayectoria vital y la enfermedad mental aparece.
La perdida de la salud mental afecta a un gran porcentaje de población que necesita el desarrollo de estrategias de intervención especificas que posibiliten la prevención, la rehabilitación y/o la compensación de las posibles consecuencias negativas en su desarrollo profesional.
La rehabilitación laboral deberá cubrir de forma interdisciplinar la tarea de desarrollar las capacidades laborales de las personas con enfermedad mental, así como modificar y diseñar puestos de trabajo adaptados a las necesidades que presenten, realizando paralelamente una concienciación social de la competencia real de las personas con esta enfermedad, y de sus posibilidades de desarrollo profesional y productivo.
La ciencia de la Ocupación, de la que surgen las terapias ocupacionales en el ámbito laboral, tiene el objetivo primordial es el ajuste entre la persona y las relaciones ocupacionales que establece con su entorno a través de las actividades cotidianas. Como todas las ciencias, la Ciencia de la Ocupación, necesita de la participación de diferentes disciplinas y profesionales, por lo que el trabajo inter y multidisciplinar se hace imprescindible, y más en el área de integración y desarrollo profesional de personas con problemas de salud mental, al estar involucrados múltiples agentes y ser tan diferentes las estrategias de orientación, apoyo y entrenamiento necesarias, incluyendo en estas a la participación social de empresario y empresas.
La Terapia Ocupacional, en la actualidad posee profesionales adecuadamente formados y las herramientas que posibilitan el ajuste del sistema persona-trabajo y se presumen de primera necesidad en los pacientes con enfermedad mental, basándonos en la premisa de que el trabajo es una ocupación de la vida diaria en la que desarrollamos múltiples actividades que estructuran y fundamentan gran parte del resto de actividades, ocupaciones, y expectativas, y que por tanto, posibilita el poder tener una mejor calidad de vida y, en definitiva, una mejora de la salud, factores relevantes en el estado de bienestar.
La terapia ocupacional debe apostar por el estudio, investigación, creación y estructuración de entornos laborales que mejoren y cuiden la salud mental de los trabajadores y posibiliten la incorporación de otros cuya salud mental ha sido afectada de tal forma que ha provocado la perdida de su puesto de trabajo o ha afectado negativamente a su desarrollo profesional. Esto requiere la movilización de diferentes estructuras ocupacionales, así como la participación de equipos multidisciplinares.


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