El grupo
humano del Centro de Rehabilitación laboral
de Getafe que componemos los-as usuarios-as, sus
familias, el equipo de profesionales, los técnicos
de los servicios de salud mental, los de la Consejería,
los de servicios sociales, los empresarios, etc,
comenzó su andadura el 22 de noviembre
de 2002 y nuestro objetivo a lo largo de estos
años ha sido la satisfacción de
las necesidades de nuestros “clientes diana”,
es decir, las personas afectadas.
Una clave para nuestra mejora en la atención
diaria ha sido ir ajustando los protocolos de
recogida de información acerca de las necesidades
y expectativas tanto de los-as usuarios-as como
de sus familias: ¿qué necesitas
como usuario-a de este servicio de rehabilitación
laboral? ¿en lo concreto qué esperas
de él? ¿qué esperas de nosotros?
, esto hace que mejoremos nuestros programas de
intervención, nuestras atenciones individuales,
que pensemos en nuevos programas (auto-motivación),
en una distribución mejor del espacio,
en mejoras logísticas, etc. Toda esta información
extraída de cuestionarios, del buzón
de sugerencias, del grupo focal, de evaluaciones
grupales, etc hace que continuamente estemos activos
y pensando en cómo mejorarnos profesionalmente
cada día.
Consideramos
imprescindible ser sensibles a las necesidades
de los “clientes derivantes” (que
no son otros que los profesionales de los servicios
de salud mental) ¿que tipo de “perfiles”
tienen? ¿cuáles son susceptibles
de beneficiarse realmente de este dispositivo?
¿cuáles son los que no llegan ¿
¿por qué? ¿por qué
hay tan pocas mujeres en recursos de rehabilitación
laboral? etc. En definitiva un trabajo diario
y consensuado de coordinación y sensibilización,
con salud mental, para que realmente las personas
mejoren en su proceso de rehabilitación
y no sumen frustración en su recorrido.
Debemos ser sensibles a la saturación y
necesidades de los equipos de los Servicios de
Salud Mental y tratar en la medida de lo posible
de darles respuesta. ¿Cómo? Aportándoles
toda la información de la que disponemos
sobre su historia formativa-laboral. Por ejemplo,
¿por qué han dejado los trabajos?,
¿cuál es su comportamiento con los
compañeros?, ¿con el “jefe”?,
¿conoce sus derechos? ¿y sus deberes?
Si hacemos “bien”
nuestro trabajo (y ¿qué es hacerlo
bien? nos preguntamos cada día) con las
personas con enfermedad mental, con sus familias
y colaboramos con los servicios de salud mental,
ya tenemos gran parte de la satisfacción
de los “clientes contratantes” (la
Consejería de Familia y Asuntos Sociales)
Si a todo esto le añadimos las acciones
concretas para luchar contra el estigma social
donde estamos situados y un cuidado esmerado al
movimiento asociativo de familiares y de usuarios,
estamos en el camino de desarrollar un buen trabajo.
Pero claro, nos falta
hablar de nuestros “clientes internos”:
el equipo de profesionales que trabajan con ilusión,
con motivación por mejorar, por crecer
profesional y personalmente, unidos en una misión
clara y consensuada, por lo tanto, interiorizada.
El equipo técnico,
es la herramienta principal, es la clave para
poder desarrollar un trabajo con calidad. Pero
qué fácil es decir que trabajamos
en equipo y qué difícil llevarlo
a cabo. Se necesitan actitudes básicas
de respeto, de humildad, de tolerancia, de conciliación,
de generosidad, de empatía, habilidades
de escucha activa, de negociación y resolución
de conflictos, de asertividad, etc. Sí,
todas aquellas habilidades que todos (o al menos
los que venimos del mundo de lo social) nos sabemos
tan bien en la teoría pero son tan difíciles
de aplicar en el día a día. Para
trabajar en equipo debemos tener una visión
más amplia que la suma de las opiniones
de los integrantes. Los profesionales somos todos-as
sustituibles pero el trabajo que llevamos a cabo
no debe serlo.
Todos y cada uno de
los profesionales que componen la plantilla llevan
a cabo sus funciones con responsabilidad y eficiencia
componiendo un “puzzle” donde la persona
es atendida de modo integral en su proceso de
rehabilitación laboral. Así, los
maestros de taller abordando las habilidades más
prelaborales, con tareas que requieren de una
diaria iniciativa y creatividad para motivar a
un grupo de personas con diferentes perfiles.
La psicóloga apoyando a los usuarios-as
y a los profesionales para manejar los síntomas
que puedan dificultar su inserción laboral.
El terapeuta ocupacional reforzando la autonomía
de esas personas en hábitos imprescindibles
como el aseo, el transporte, etc. iniciando el
camino hacía su clarificación de
intereses vocacionales, conociendo las herramientas
para la búsqueda activa de empleo. El Técnico
de Apoyo a la Inserción Laboral asesorando,
buscando recursos de empleo, de formación,
practicas no laborales, empresas donde insertarlos,
etc El preparador laboral apoyando a aquellos
perfiles que necesitan y quieren ser apoyados
en el propio puesto de trabajo, haciendo una labor
importante de sensibilización con estos
empresarios de la empresa ordinaria que desconocen
el potencial de nuestra población. La administrativa
apoyando técnicamente a todo el equipo
rehabilitador y la directora teniendo siempre
una meta global que aúne las motivaciones
de todos por un interés común, potenciando
lo mejor de cada profesional para continuar aportando
nuevas ideas, proyectos , intervenciones que mejoren
nuestra atención .
En conclusión, los centros públicos
en los que trabajamos hacen imprescindible que
las personas con enfermedad mental sean atendidas
con el mayor rigor, calidad humana y profesional.
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