Desde Psisosocialart
tenemos el placer de entrevistar a Ángel
Pontones, profesional del Centro Especial de Empleo
de Atento que nos aporta su visión sobre
el desarrollo profesional y la salud mental. Las
líneas de negocio de Atento se enfocan
hacia el sector de Telemarketing y Atención
al Cliente. Actualmente tiene contratadas a personas
con enfermedad mental, haciendo una valoración
positiva de estas acciones. Son un claro ejemplo
de unión entre los intereses de la Empresa
y la responsabilidad social con el fin de mejorar
las condiciones de vida y desarrollo profesional
de las personas con enfermedad mental.
Una entrevista de: Margarita Bravo. Pedagoga.
Técnico de Empleo en el Centro de Rehabilitación
Laboral Vázquez de Mella. 2007
Ángel, nos podrías hacer
una descripción de la empresa y de sus
líneas de trabajo?
La Empresa pertenece al sector del Telemarketing
y se dedica a la atención de llamadas de
teléfonos de información de distinto
tipo de multinacionales y administraciones públicas
¿Como
se valora profesionalmente a las personas con
discapacidad desde Atento?
El proyecto de creación de los centros
especiales de empleo, parte de la necesidad de
integrar a personas con discapacidad en nuestra
empresa, puesto que no había ningún
motivo para que no se produjera la misma. Desde
la puesta en marcha de los centros especiales
de empleo y por ende de las personas con discapacidad,
hemos sido vistos como otros compañeros
más dentro de la compañía,
rompiendo de muchas maneras diferentes, ciertos
tabúes preexistentes de nuestro colectivo.
¿Conoces
los Centros de Rehabilitación Laboral de
la Comunidad de Madrid?
Conozco los CRL, por una presentación que
vinieron a hacernos en nuestras oficinas. Confié
en ellos, porque valoré que efectivamente
hacían un seguimiento de dichas personas
y derivaban sólo a aquellas que cumplían
con el perfil.
¿Cómo
valoras a los candidatos con discapacidad de enfermedad
mental?
Los valoro con el mismo baremo que otro candidato
con o sin discapacidad, no hay diferencia.
¿Qué
consideras que podría ser mejorable de
las políticas de integración de
personas con discapacidad?
La falta de alfabetización, ya que ésta
afecta al 14% de las personas con discapacidad,
en comparación con las personas sin discapacidad,
en la que ese porcentaje se reduce al 2%, pero
el rasgo que más destaca como indicador
del pobre bagaje educativo asociado a la discapacidad,
es la gran proporción de quienes carecen
de estudios, una de cada tres personas.
Este hecho, es el que está condicionando
la inserción de nuestro colectivo, no sólo
en el empleo ordinario sino en el empleo protegido.
Las empresas han ido evolucionando con el paso
del tiempo, y en la actualidad, somos muchas,
las multinacionales y pymes, que tenemos proyectos
de integración de personas con discapacidad
en nuestras plantillas, pero nos encontramos con
una triste realidad, y es la que ya nos reflejaba
los datos de la estadística del INE, no
logramos encontrar a personas con discapacidad
con un mínimo de formación para
poder integrar en nuestras empresas; y no estamos
hablando de puestos con grandes requerimientos
formativos, sino de personal con un nivel básico
de cualificación, es en este aspecto donde
radica la gran dificultad de nuestra inclusión
en el mundo laboral; la solución no es
fácil, pero a mi entender habría
que establecer un protocolo de intervención
social con carácter de urgencia, que implicara
a la distintas Administraciones Públicas
y a la propia familia de la persona con discapacidad,
para que cuando se produjera esta situación
,actuaran conjuntamente trabajadores sociales,
psicólogos, educadores, y, lo más
importante, el entorno familiar para lograr que
la persona con discapacidad continúe con
su etapa formativa normalizada, piedra angular
que la va a permitir su inserción laboral
y social; y la familia es uno de los principales
aspectos sobre los que hay que actuar. A lo largo
de los años, he visto como el entorno familiar
ha condicionado de una manera clara y precisa
el desarrollo formativo, social y sobre todo laboral
de la persona con discapacidad, comprobando cómo
un entorno de sobreprotección por parte
del mismo, ha frustrado y malogrado la inserción
de dicha persona en su entorno social en general
y laboral en particular.
Pero la problemática de la inserción
no sólo está condicionada por características
exógenos, sino también a características
endógenas; las personas con discapacidad,
debemos poner todos los medios a nuestro alcance
para normalizar nuestra situación; en numerosas
ocasiones, me he encontrado con personas, que
utilizan su discapacidad, como una “patente
de corso” para supeditar su inserción
laboral, ya sea exigiendo una serie de condiciones
laborales: en cuanto a productividad, calidad
en su trabajo, puntualidad, absentismo, formación
continua en el puesto, etcétera; escudándose
en sus afecciones para no cumplir los mínimos
exigidos en el mismo, cuando su condición
de persona con discapacidad, no le impedía
en absoluto desempeñar adecuadamente éste.
Este hecho, es otro de los factores que están
impidiendo la inserción laboral de nuestro
colectivo. Estamos de acuerdo, que la sociedad
debe de dar un paso hacia delante para lograr
nuestra integración, eliminando todas aquellas
barreras físicas y psicosociales que impiden
la misma, pero también nosotros, tenemos
el deber, pero sobre todo la obligación,
de contribuir con nuestro ejemplo a regularizar
dicha situación, y esto significa desarrollar
con responsabilidad, las actividades propias del
puesto de trabajo en las mismas condiciones que
el resto de trabajadores.
Mil gracias por tu tiempo y tu colaboración
incondicional.
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