| La
Salud Mental en España
En España, excluyendo los trastornos
causados por el uso indebido de sustancias,
se puede afirmar que el 9% de la población
padece al menos un trastorno mental en la
actualidad y que algo más del 15%
lo padecerá a lo largo de su vida.
Estas cifras se incrementarán probablemente
en el futuro. Los trastornos mentales afectan
más a las mujeres que a los varones
y aumentan con la edad.
Los trastornos mentales graves, además,
generan una importante carga familiar. La
dedicación al cuidado de la persona
con esquizofrenia supone de 6 a 9 horas
diarias y lleva consigo sentimientos de
pérdida, restricciones sustanciales
en la vida social y efectos negativos sobre
la vida de familiar, añadiéndose
la preocupación, pérdida de
oportunidades laborales y merma de la salud
mental de la cuidadora o el cuidador.
En julio 1983 se creó en España
la Comisión para la Reforma Psiquiátrica
por Orden Ministerial, reuniéndose
por primera vez un año después.
En 1985 publicó el lnforme para la
Reforma Psiquiátrica que se antecedió
en un año a la Ley General de Sanidad
de 1986. Desde ese momento se han puesto
en marcha diferentes estrategias sanitarias
y sociales para la atención a la
salud mental de los ciudadanos, que constituye
el recurso que les permite desarrollar su
potencial intelectual y emocional, así
como encontrar y desempeñar su papel
en la sociedad, la escuela y el trabajo.
Para las sociedades, la salud mental de
sus ciudadanos contribuye a la prosperidad,
la solidaridad y la justicia social. En
cambio, las enfermedades mentales conllevan
costes, pérdidas y cargas de diversa
índole tanto para los ciudadanos
como para los sistemas sociales.
El total de personas con un certificado
de discapacidad por causa psíquica
(discapacidad superior al 33%) era de 126.000
en 1999, 193.243 en 2001 y 204.066 en 2005.
El hecho de que cada vez se tenga más
conciencia del problema que plantean las
enfermedades mentales ha llevado a los diseñadores
de las políticas, los profesionales
sanitarios y otras partes interesadas a
empezar a buscar soluciones; la ocasión
más reciente la tuvieron en enero
de 2005, en el marco de la Conferencia ministerial
europea de la OMS sobre salud mental. Por
ello, y teniendo en cuenta que mejorar la
atención a la salud mental en España
es uno de los objetivos estratégicos
del Ministerio de Sanidad y Consumo, desde
la Agencia de Calidad del Ministerio, en
coordinación con las Comunidades
Autónomas, las sociedades científicas
y las asociaciones de pacientes, se ha elaborado
una «Estrategia en Salud Mental del
Sistema Nacional de Salud». La Estrategia
se basa en la filosofía y contenidos
de la Declaración de Helsinki en
Salud Mental, orientada por la Oficina Regional
Europea de la OMS y que fue suscrita por
España en 2005. La Estrategia adopta,
pues, un enfoque integrado que combina la
promoción de la salud mental, la
prevención de los trastornos mentales,
el diagnóstico y el tratamiento de
los pacientes, la coordinación inter
e intrainstitucional, así como adoptar
medidas que fomenten la inserción
laboral y social de las personas que padecen
estos trastornos.
Dentro de sus objetivos incluye potenciar
la formación de los y las profesionales
del sistema sanitario para atender adecuadamente
las necesidades de la población en
materia de salud mental, en el marco del
modelo de atención biopsicosocial.
La naturaleza multifactorial de los trastornos
mentales requiere la aportación de
especialistas de diferentes disciplinas.
El equipo multidisciplinar no es la suma
de los especialistas que lo componen, sino
el resultado de la interacción entre
ellos. Por este motivo, se necesitan programas
y actividades formativas dirigidas no sólo
a los especialistas, sino al equipo como
unidad discente.
El enfoque comunitario de la atención
a los trastornos mentales ha traído
consigo el desarrollo de servicios, dispositivos
y programas que involucran a otros sectores
institucionales (servicios sociales, trabajo,
justicia, vivienda y educación) y
no institucionales, como son las asociaciones
de enfermos y familiares y las agrupaciones
de voluntarios. Otra cuestión se
plantea en relación con la salud
mental comunitaria en positivo, como estado
de bienestar. La cultura sanitaria actual
sitúa la salud mental en la categoría
de valor para las sociedades y su promoción
se considera una línea prioritaria
(Declaración y Plan de Acción
de Helsinki). Existe un relativo consenso
en la comunidad científica sobre
la definición conceptual de salud
mental, los elementos operativos que la
componen y las destrezas necesarias para
promocionarla.
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