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La
Salud Mental
Los
estudios sobre salud mental la explican
como un continuo en el que se reflejan
diferentes grados o niveles de bienestar
o malestar psicológico o de funcionamiento
en las actividades cotidianas.
Los componentes principales de la salud
mental pueden ser: bienestar emocional,
competencia, autonomía, aspiraciones,
equilibrio en las ocupaciones diarias,
autoestima, funcionamiento integrado,
adecuada percepción de la realidad,
etc.
Nadie está completamente sano o
completamente enfermo en toda su trayectoria
vital. El ser humano vive en una línea
continua entre la salud y la enfermedad.
La salud mental es algo que varía
en función de las circunstancias
vitales.
Las investigaciones sobre la salud mental
la explican, no necesariamente como una
reacción patológica sino,
como una respuesta adaptativa entre las
presiones del entorno cuando otras estrategias
de afrontamiento no se encuentran disponibles.
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Enfermedad
Mental
Se estima que
unos 450 millones de personas en el mundo
padecen un trastorno mental o de comportamiento
en un momento dado de su vida. La Organización
Mundial de la Salud (OMS) estima que un
tercio de los años vividos con
discapacidad pueden atribuirse a trastornos
neuropsiquiátricos. Globalmente,
el 12% de ellos se deben únicamente
a la depresión. Los trastornos
mentales son frecuentes o comunes en todos
los países, ocasionan un enorme
sufrimiento, dificultan la capacidad de
aprendizaje de los niños e interfieren
significativamente en la vida de las personas
que los padecen. Además de la discapacidad
y mortalidad prematura por suicidio que
a veces originan, tienden también
a producir el aislamiento social de quienes
los padecen.
La OMS describe la salud mental como un
estado de bienestar en el que el individuo
es consciente de sus capacidades, puede
enfrentarse a las exigencias normales
de la vida y trabajar de forma productiva
y fructífera, y es capaz de contribuir
a su comunidad. Se consideran enfermedades
mentales los problemas psíquicos
y la tensión emocional, las disfunciones
asociadas con los síntomas de angustia
y los trastornos psíquicos diagnosticables,
como la esquizofrenia y la depresión.
La salud mental está condicionada
por múltiples factores, entre ellos
los biológicos, socioeconómicos
y medioambiental y los trastornos mentales
en conjunto constituyen la causa más
frecuente de carga de enfermedad en Europa,
por delante de las enfermedades cardiovasculares
y del cáncer. Se estima que en
una de cada cuatro familias hay al menos
una persona con trastornos mentales. El
impacto de los trastornos mentales en
la calidad de vida es superior al de las
enfermedades crónicas como la artritis,
la diabetes o las enfermedades cardiacas
y respiratorias. La depresión unipolar
figura como tercera causa de carga de
enfermedad, detrás de la isquemia
coronaria y de los accidentes cerebrovasculares,
explicando el 6% de la carga causada por
todas las enfermedades.
Se estima que más del 27 % de los
europeos adultos sufren al menos una forma
de alteración psíquica en
algún año de su vida. En
la UE, las formas más comunes son
los trastornos de ansiedad y la depresión.
Se espera que en 2020 la depresión
sea la causa de enfermedad número
uno en el mundo desarrollado4. Actualmente,
unas cincuenta y ocho mil personas se
suicidan cada año en la UE cifra
que supera la de muertes anuales por accidentes
de tráfico, homicidios o VIH/SIDA.
La Declaración “Salud para
Todos en el Siglo XXI”, de la Oficina
Regional Europea de la OMS, sigue enfatizando
la participación y la responsabilidad
de las personas, los grupos, las instituciones
y las sociedades en el desarrollo continuo
de la salud. Como parte de su estrategia,
incide en la necesidad de establecer “un
proceso de desarrollo sanitario de carácter
participativo, que implique a los agentes
relevantes en materia de salud en el hogar,
en los centros educativos, en el trabajo;
así como a nivel social y nacional,
y que promueva la toma de decisiones,
la implicación y la responsabilidad
conjunta”.
Las enfermedades mentales tienen implicaciones
de diversa índole:
· Ocasionan a la UE unos costes
que se estiman en el 3 %-4 % del PIB por
encima de los 182.000 millones de Euros,
sobre todo debido a las pérdidas
de productividad; los trastornos psíquicos
constituyen una de las principales causas
de jubilación anticipada y de percepción
de pensiones por discapacidad. Las personas
con enfermedad mental sufren situaciones
de paro laboral y de estancamiento de
su desarrollo profesional. Los trastornos
conductuales en la infancia repercuten
en los sistemas sociales y educativos
y en los sistemas penales y judiciales.
· Existen otros costes intangibles
relacionados con la manera en que la sociedad
trata a las personas con enfermedades
o discapacidades psíquicas; a pesar
de que las opciones de tratamiento han
mejorado y de que se ha avanzado en los
cuidados psiquiátricos, esas personas
siguen sufriendo la injusticia ocupacional,
la exclusión social, la estigmatización,
la discriminación o la falta de
respeto por sus derechos fundamentales
y su dignidad como seres humanos.
Según la Comisión Europea,
la estrategia de la UE podría centrarse
en los siguientes aspectos:
1. Promover la salud mental de toda la
población.
2. Hacer frente a las enfermedades mentales
mediante la prevención.
3. Mejorar la calidad de vida de las personas
afectadas por enfermedades o discapacidades
psíquicas integrándolas
en la sociedad y protegiendo sus derechos
y su dignidad.
4. Desarrollar un sistema de información,
investigación y conocimientos sobre
salud mental para toda la UE.
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