Estaba
por ejemplo el equipo de las rosas, conformado
por un grupo de señoras auxiliares que
cada mañana al amanecer, recogían
los pétalos sueltos por el jardín
y los echaban en el té del desayuno. De
esa manera, las mejillas de las pacientes comenzaban
lentamente a tomar un suave tono de rubor y las
pacientes dejaban de verse a sí mismas
con el triste color grisáceo de la desolación.
Otro
importante equipo era el de la omelette de la
tortilla choclera. Este equipo tenía su
epicentro en la cocina. Unas señoras pelaban
los choclos y otras cantaban alegres canciones
a viva voz, mientras pasaban por la moledora los
granos de choclo que recogían por la bandeja.
Las corontas se acumulaban en una cesta, para
alimentar a unos hambrientos chanchos que ansiosos
esperaban lejos, en otro lugar. La canción
era muy importante, cuanto más alegre la
canción al moler el choclo, cada grano
salía mejor al plato y como representaba
a cada diente de la boca, al servirse creaba una
bella sonrisa. Siguiendo la preparación,
el choclo bien molido, unos huevos bien batidos
y un queso de sorpresa feliz aseguraba la recuperación
precisa y duradera de la sonrisa para mañana
y tarde al menos. Si se saboreaba bien, duraba
incluso hasta el anochecer.
Gopep era otro grupo especial de la Blanca Casa
de la Flores. Más que un personaje era
un grupo pero actuaba como uno solo. Algo así
como todos para uno y uno para todos. Era indispensable
y sin él no podríamos sanar, nos
perseguía al menos tres veces al día
con su bandeja llena de pequeños platitos
y letreritos y nombrecitos, y claro, las medicinas
para cada cual. Gopep tenía condiciones
mágicas, tras su visita la gente que lloraba
deja de hacerlo, la gente que miraba al vacío
comenzaba a soñar, los nervios se calmaban,
los ánimos se transformaban, ni siquiera
notabas cuando en su mágica bandeja se
iba.
Las
Sillas Guardianas, eran quienes velaban el sueño.
Siempre amables y atentas. Anónimas directas,
cansadas, conversadoras, simpáticas, despiertas,
dormidas, aburridas, amables siempre, las sillas.
Ciclón
es una chica que por pequeña en todo entra.
Te recibe apenas llegas y se deshace de cada parte
de tu vida, como si hasta tus pestañas
fueran un peligro punzante. Le devuelve a tus
familiares tu vida toda, tu cartera toda, tu billetera
toda, porque aquí eres otra, eres nueva,
la de antes no va, ya no eres nadie, en verdad.
No ser
nadie no es tan malo. Ser sin nombre completo,
sin historia, un ser con CON CRISIS. Aquí
todo el mundo tiene crisis. Eso no es novedad.
Aquí sólo eres para ESTAR, como
un TO BE permanente y entonces descansas, descansas,
descansas, y recuperas fuerzas para volver a SER
y tener la otra parte del TO BE.
Y ser
el YO sin miedo al espejo mío
Ser la flor de la rama
La lengua de gato (la de chocolate)
La galleta de champaña
El cola de tigre
La que anda a pata pelá
La que tiene la idea
Lo que te suene a rico
Lo que respire a cobijo
Lo que abrigue en libertad
Mirándose al espejo
Mío
Que me mira
Mío
Choclero
Sonriente
Desde la casa de las blancas flores
Independientes.
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